Biografía de Jozef Rulof

Jozef Rulof nació en 1898 en la localidad rural de ‘s Heerenberg, en Holanda.
Su madre, Crisje, lo llamaba “Jeus”, de ahí que su biografía se titulara ‘Jeus, el de madre Crisje’.
La primera parte de esta biografía describe como Jeus, ya de pequeño, era un niño extraordinariamente sensible: siente y ve cosas que los demás no ven.
Lo que más ve es una figura que irradia luz de la vida después de la muerte.
Este espíritu se da a conocer más tarde bajo el nombre de Alcar.
Como líder espiritual, Alcar le asiste a Jeus en todo, y le explica la vida en todas sus facetas.
Jeus descubre en él a un amigo cercano en quien siempre puede confiar.
Jozef no consigue buenas notas en el colegio, porque sus sentimientos no están abiertos a la árida materia escolar.
Más tarde, Alcar aclarará por qué no se le permitió a Jeus asimilar conocimientos escolares.
Porque todos esos conocimientos sociales no harían más que entorpecer la sabiduría que el mundo espiritual quiere transmitirle.
“La vida en dos mundos”, descrita en la primera parte de la biografía ‘Jeus, el de madre Crisje’, ya es bastante difícil para él.
Jeus recibe su formación directamente de la vida después de la muerte, y su maestro espiritual penetra en el hombre mucho más profundamente que los maestros de las escuelas terrenales.
Alcar muestra a Jeus cómo vive la gente a su alrededor.
Lo que dicen y lo que callan.
Lo que saben y sobre todo también lo que aún desconocen.
Para Jeus es un formidable aprendizaje, descrito en la segunda parte de la biografía, que tiene como subtítulo: ‘Jeus entre la gente’.
Cuando Jeus se muda a La Haya, ya de adulto, tiene que armar su personalidad contra la exigente vida urbana.
La gente en La Haya lo llama “Jozef”, y tiene que trabajar duro como taxista para ganarse el pan para él y para su mujer.
Al mismo tiempo, realmente es ahora cuando comienza el mundo espiritual.
La tercera parte de ‘Jeus, el de madre Crisje’ describe cómo Alcar eleva a gran altura la mediumnidad de Jozef Rulof.
En preparación de la mediumnidad escritora, primero se desarrolla la mediumnidad pintora y la sanadora.
Alcar lleva pintores espirituales hasta Jozef Rulof y les pide que lleven su arte astral a la tierra haciendo uso del cuerpo físico de Jozef.
Para conseguirlo, Alcar somete a Jozef a un grado profundo de sueño, a una situación de trance.
Al igual que cuando dormimos perdemos el control consciente sobre nuestro cuerpo terrenal, durante el profundo trance, Jozef Rulof también se desprende del control sobre su cuerpo material terrenal.
En ese momento, la inteligencia espiritual asume el control e influye en el sistema nervioso y muscular del cuerpo material del médium para que atienda a su voluntad espiritual.
De este modo, el espíritu puede mirar de nuevo a través de ojos terrenales y activar brazos y manos materiales para pintar o apuntar lo que siente y piensa como personalidad espiritual.
Para conseguir que el trance de Jozef Rulof sea más profundo, primero se pinta mucho.
Debido a que varios pintores asumen, bajo la dirección de Alcar, el control sobre el cuerpo de Jozef para llevar sus obras de arte a la tierra, el trance se hace más profundo; es necesario para poder llevar los libros a la tierra sin que pasen por filtro alguno.
Gracias a ello, los pintores pueden dar mayor colorido y más finura a los cuadros.
A pesar de que Jozef Rulof no haya tenido ninguna formación artística, los cuadros nacidos de su mano muestran una rica diversidad de estilos, elaborados en detalle hasta un nivel muy elevado, cada uno por separado.
Esta diversidad y profundidad tan llamativas se remontan a los distintos “maestros de la pintura”, que después de muertos pudieron llevar de nuevo su arte a la tierra, gracias a la mediumnidad pintora de Rulof.
Gracias a ellos son tan diversas las casi 200 imágenes incorporadas en el álbum de arte ‘La mediumnidad pintora de Jozef Rulof’.
También la mediumnidad sanadora sirvió para construir la mediumnidad escritora.
Durante la magnetización, Alcar muestra a Jozef cómo los órganos materiales absorben la fuerza magnética.
Jozef aprende a quién puede ayudar, y a quién no.
Alcar explica que el magnetismo equivale a la fuerza de los sentimientos, y que el grado de amor del magnetizador determina y limita la altura de esa fuerza.
Jozef tiene que tratar regularmente a personas cuya situación corporal había quedado deteriorada debido a otros magnetizadores que no irradiaban amor espiritual.
Para más información sobre los numerosos aspectos de la mediumnidad sanadora de Jozef Rulof le remitimos a la trilogía ‘Una mirada en el más allá’.