Conciencia diurna

Cuando estamos corporalmente despiertos

La conciencia diurna es la conciencia que tenemos cuando estamos físicamente despiertos.
Según los libros de Jozef Rulof.

Estar despierto

En los libros de Jozef Rulof se quiere decir con conciencia diurna: la conciencia que tenemos cuando estamos despiertos.
Es cuando somos conscientes del entorno que percibimos por medio de nuestros sentidos.
Con esta conciencia vivimos las experiencias de cada día.
En esta conciencia también somos conscientes en cierta medida de nuestro propio mundo interior, de nuestros sentimientos y pensamientos.
Si nuestros sentimientos tienen algo que decir, son impulsados hacia nuestra conciencia diurna y podemos expresarlos conscientemente y actuar en consecuencia.
También podemos vivir algo de nuestras vidas anteriores en nuestra conciencia.
Por ejemplo, vemos algo en la televisión y pensamos: ‘Vaya, ¡eso lo conozco!’.
En ese momento puede que esté consciente en nuestro interior el pueblo africano, norteamericano u otro, y en ese instante la vida anterior que hemos vivido allí forma parte, en un tanto por ciento, de nuestra conciencia diurna.
Puede ser algo muy fugaz, pero también permanente, en la forma de una predisposición, un talento o un don.

Recuperación de la conciencia diurna

Cuando nos ponemos a dormir vamos deponiendo gradualmente esta conciencia diurna.
Somos cada vez menos conscientes de nuestro entorno, hasta que hemos entrado en un profundo sueño.
Durante el sueño se descarga la tensión surgida en el sistema nervioso por las experiencias del día.
Durante el sueño al alma analiza lo que ha entrado en los sentimientos y por medio de los sueños se vuelve a echar por la borda lo que carece de valor.
Esos sueños sirven para que la conciencia diurna se recupere, para al día siguiente poder absorber nuevas experiencias con más conciencia diurna y de forma descansada.
Así es como durante el sueño el alma puede encargarse mejor de su descanso y armonía que durante la conciencia diurna.

Más allá de la conciencia diurna

El sonambulismo demuestra que el ser humano también puede actuar al margen de la conciencia diurna.
En ese momento es importante no tocar o molestar a la persona sonámbula en lo que esté haciendo, porque eso puede causar un shock nervioso.
Porque durante el sonambulismo el ser humano no actúa en la conciencia diurna, por lo que no puede ofrecer resistencia a los acontecimientos que tengan lugar fuera de su conciencia, como al ser tocado un cuerpo.
Jozef Rulof vive durante sus desdoblamientos corporales que también es capaz de sentir, pensar y actuar de forma consciente en el más allá, al margen de la conciencia diurna.
Es por eso que el término conciencia diurna solo se usa para indicar la conciencia en la existencia corporal en la tierra.
El alma, sin embargo, conoce una conciencia eterna que trasciende la conciencia diurna de esa vida corporal en particular.

Fuentes y textos para profundizar en el conocimiento