Jeus, el escritor

Por darles su aura vital a personas enfermas, curándolas así, Jeus ha recibido una nueva vida y existencia serviciales.
Al mismo tiempo, está viviendo sus viajes espirituales detrás del ataúd, que seguidamente son descritos por su mediumnidad escritora.
Ahora arranca diciendo:
¡Muerte no hay!
¡Morir es “evolución”!
¡Morir en la tierra es regresar a Dios y al “OMNIGRADO”!
¡Es la continuación de la existencia humana espiritual, en un mundo espiritual consciente, para el alma como “personalidad astral”!
Millones de personas aún no saben eso, y la ciencia todavía tiene que echar esos fundamentos.
Las iglesias todavía siguen hablando de un Dios de venganza y odio, un Dios que maldice a sus hijos y ¡eso es una falsedad!
Por medio de Jeus, los maestros traen a otro Dios a la tierra, y es eternamente ¡“Amor”!
Sabemos cómo fue construyendo el maestro Alcar las grandes alas para Jeus.
Pero te digo: ya solo sobre eso se pueden escribir diez libros, tanto vivió y tuvo que procesar Jeus durante ese desarrollo.
Pero aprobó espacialmente, está listo para suceder a su maestro, para vivir su primer viaje para los libros.
Me quedo con su organismo para velar por este preciado instrumento.
Me encargo de que otras fuerzas, seres astrales, no perturben el sosiego de esta vida durante su ausencia, pues hay tenebrosos acechando a Jeus, ellos destruyen lo que ha sido construido por el bien y en lo que el maestro Alcar estuvo trabajando durante treinta años.
Cierto que no ocurre con tanta facilidad porque Jeus solo está abierto al bien, el organismo tiene sintonización con la tierra.
Jeus todavía no posee esa concentración para poder velar él mismo por todo lo suyo, pero también eso vendrá y solo entonces iré con él de viaje, pero entonces ¡estaremos ante la cosmología!
Después de todo, Jeus entabló la lucha contra el mal y a él se le tiene que destruir, el mal acecha su vida, por lo que también Rudolf Steiner y Pitágoras perdieron sus espléndidos templos y ¡de lo que el Antiguo Egipto conoció lo equivocado!
Debido a que todavía hay personas abiertas a lo equivocado, a la destrucción, hemos de tenerlo en consideración.
El maestro Alcar le aclarará ahora leyes espirituales para la incineración, y después de esto los infiernos y los cielos.
¿Conoces su primer libro, ‘Una mirada en el más allá’?
También para Jeus fue de verdad una mirada en otros mundos; a saber, mundos espirituales.
Su maestro lo conecta ahora con la incineración, porque ¡esa maldita incineración ha de desaparecer de la tierra!
Jeus vive ese estado espantoso como André, el maestro Alcar sigue a un ser humano que durante su vida decidió hacer que lo incineraran, pero sin conocer las leyes de esto.
Jeus ve ahora que esta persona tiene una dolorosa conciencia de su miseria, porque esta personalidad está atada al organismo, por haberse olvidado durante la vida terrenal.
Y ahora ese conjunto se va a los hornos, la personalidad está consciente y lo vive, es lo más horripilante que conocemos.
Este suceso y el suicidio es lo más terrible que puede uno imponerse a sí mismo, y ¡venimos a advertirte de ello, por medio de Jeus de madre Crisje!
Por seguir la vida tenebrosa en la tierra, el alma está fijada al organismo como una personalidad espiritual, y esas son las leyes para tu y nuestra existencia espiritual.
¡Está en tus propias manos!
Puesto que un ser humano que busca el bien, que ama, posee otra sintonización y después de morir se siente libre del organismo, pero a pesar de esa felicidad, también para él la incineración es destrucción material y espiritual.
Todo esto Jeus lo va aprendiendo ahora, y más tarde lo pasará a tu vida.
Miles de personas se hacen incinerar, pero sin conocer las leyes detrás del ataúd, las que rigen su alma y espíritu.
Piensan: esto es mejor que esta putrefacción debajo de la tierra, pero no saben que precisamente por medio de esa putrefacción la personalidad espiritual succiona auras vitales que le hacen falta para emprender la existencia espiritual, que sirven de fundamento.
Debido a que el ser humano desconoce su más allá, en nuestra vida llega a pensamientos anormales respecto a sí mismo, eso han tenido que aceptarlo millones de hijos de la tierra.
Ahora estás ante un suplicio aterrador que no se puede comparar con nada y que puedes vivir en la tierra por el mal, esto es tan horroroso y además tan inhumano que hacemos todo para quitar de en medio esa maldita incineración tuya, y ¡que esto es posible solo ahora!
Apenas ahora, estimado lector, porque poseemos un instrumento para esto.
¿Por qué no habló de esto Ramakrishna? ¿Por qué no hablaron de esto Dante, Buda, Pitágoras, los antiguos egipcios?
Porque no podían vivir este contacto.
Estás viendo ya por esto que Jeus recibirá una sabiduría que supera todo.
También el embalsamamiento es universalmente equivocado, es mantener con vida aquello que ha de morir de cualquier manera, según las leyes espaciales, si el alma quiere vivir todo lo suyo para continuar nuevamente.
Entonces se pierde algo por esa maldita sabiduría del ser humano, y ¡está detenida para su evolución!
¿Acaso no queda claro?
Todo te hará constatar que Jeus trae a la tierra “ciencia espiritual” que no ha sido vivida por ningún otro.
Ahora puedo colocarte miles de veces ante esta veracidad, pero espero que seas capaz de constatar para ti mismo esta veracidad divina, por lo que has obtenido gracias a los grandes.
Porque ¡ya es posible!
No hay palabras para describir la miseria que te impusiste tú mismo por la incineración.
Tienes que poder ver tú mismo esta escena tétrica, solo entonces te darás cuenta de que te burlas del alma, el espíritu y la vida, y de que aún no conoces las leyes universales.
Solo cuando la incineración haya llevado a cabo su destrucción material el alma se libera de su organismo, pero va arrastrando esa combustión, es como una antorcha encendida y sigue viva.
Por ahora, este estado no conocerá fin, porque como ser humano tienes tu sintonización con las tinieblas; en tu vida no hay amor y por lo tanto tampoco luz, te sientes materialmente y también el mundo en el que vives posee esa misma sintonización, ¡que son tus sentimientos!
Solo cuando despiertes interiormente, y por lo tanto cambies, habrá un cambio en tu estado.
Pero ahora que sabemos lo difícil que es llevar un nimio rasgo del carácter a lo espiritual, ¿qué hace falta entonces para la personalidad completa?
Y tienes que vencerlo, solo entonces esos dolores irán menguando, se resolverá ese incendio, te resquebrajarás por dentro y por fuera, ya no estará tu sangre vital, mancillaste leyes, las dejaste deformes, ¡la dichosa incineración te lo quitó todo!
Jeus lo ve, es consciente, oye que el ser humano gime, que grita como si se le desollara vivo, podría llorar de lo espantoso que es.
Por supuesto que hacemos lo que sea para ayudar a estos hijos, pero estamos impotentes, porque tienen que aceptar su sintonización tenebrosa y ahora no podemos mover un dedo.
Al maestro Alcar, por encargo de sus maestros, esto le pareció lo más necesario de todo para llevar a los millones de personas de la tierra hasta el análisis espacial, ¡para que tu espantosa incineración desaparezca!
Cuando eso ha pasado, el maestro Alcar sigue esta alma con Jeus, y este ve que esa vida tiene sintonización con las tinieblas.
Lo que se le da a vivir es tremendo.
Ahora ese hijo de la tierra anda corriendo por allí, y se le ha pegado a modo de martirio.
Ya no hay cuestión de suavidad, de luz, vida y amor; este ser está demente de dolor y por poco pierde la conciencia propia y natural, pero continúa viviendo, porque el alma es eterna y tiene que seguir, de vuelta a Dios.
Jeus ya también está gimiendo, ya exclama a los seres humanos en la tierra: no hay que violar las leyes divinas, no se conocen a ustedes (os conocéis a vosotros) mismos.
Lo que allí te parece tan hermoso, para este lugar son bestialidades.
Y al mismo tiempo, Jeus está ante los infiernos en la vida detrás del ataúd, y puede hacer preguntas.
—¿Hay infiernos ardientes, maestro?
—No, Jeus, no los hay.
El maestro Alcar colocó esa primera pregunta en su vida.
Millones de personas de la tierra le dan vueltas a esta pregunta y están atascadas con un Dios de odio y de condenación, pero son cuentos chinos; a pesar de que también la iglesia, tu pastor, sean espiritualmente inconscientes todavía, ellos tampoco conocen a Dios ni una ley de nuestra conciencia astral espiritual, nada.
¡Es imposible que Dios pueda condenar a SUS hijos!
El maestro Alcar le cuenta a Jeus:

—Aquí solo hay mundos tenebrosos, pero no se avista un fuego ardiendo, lo que dice de eso la Biblia es un sinsentido, Jeus, son mentiras, y las vamos a seguir nosotros.
Cuando el ser humano en la tierra sigue lo destructor, es decir el odio y la violencia, desciende a estas esferas, porque aquí encontrará su sintonización.
Jeus piensa; el maestro Alcar sigue y dice:

—¿Cómo podría Dios, que es un Padre de Amor, condenar a Sus hijos?
—Yo no creo eso, maestro.
—Te lo conté ya en tu juventud, Jeus.
—Pero entonces la Biblia, que en todo caso representa la palabra de Dios, cuenta cosas espantosas, maestro.
—Eso es cierto, y te aclararé esas falsedades.
Ahora Jeus vive los infiernos, se puede convencer a sí mismo.
Ve que aquí viven millones de personas.
Pero en la tierra eso no se sabe, lo que se sabe allí es contrario a la realidad.
Aprendió enormemente gracias a este viaje.
Y entonces el maestro Alcar volvió a su organismo.
Ya ahora adelanta a gran velocidad al Buda y a Ramakrishna, a todos, porque Jeus es consciente y vive como una personalidad astral en este mundo para su espíritu.
Los grandes no conocieron este desarrollo, a ellos no se les tomó de la mano para hacer estos viajes, esa evolución todavía vendría.
Ellos servían su propio tiempo, ¡Jeus el Siglo de Cristo!
Y entonces empezamos con el primer libro: ‘Una mirada en el más allá’.
Ya en el garaje me había puesto a darle a Jeus pensamientos y sentimientos para la escritura.
Allí hicimos que garabateara, hojas completas, para sintonizar su vida y personalidad con eso, para sensibilizar su espíritu para la escritura.
Ya ha recibido y se le ha concedido vivir un mundo de sabiduría, y cuando despertó en su organismo, sabía con exactitud dónde había estado, puesto que Jeus permanecía despierto conscientemente detrás del ataúd.
Nada de su viaje se ha perdido, venció los grados del sueño, posee las “grandes alas”.
Ahora que despierta en su organismo, le dice a su maestro:
—Le doy las gracias, mi maestro, fue fabuloso.
Para la incineración se desdobló de día, el resto, durante sus horas nocturnas.
Le dice a la vienesa:
—Ahora voy a ser escritor.
—¿Qué dices?
—Que voy a ser escritor.
Pues sí, ¿qué te parece, Crisje?
Jan Lemmekus, empezamos.
Jeus vivió miles de evidencias, ¿dudará de ellas ahora?
Pero no es cualquier cosa.
Cuando tenía cinco años, mandó esta predicción al mundo.
Anneke Hosman y los otros amiguitos lo saben, ahora pueden hablar de eso.
¡Esta predicción se hará verdad!
Así puso el maestro Alcar los primeros fundamentos para este suceso ya hace veintisiete años.
¿También fue telepatía, acaso?
De niño Jeus no sabía nada de esto, estos pensamientos se le dieron.
Que se convertiría en un escritor espiritual es un milagro aparte, ¿quién tiene esto? ¿Quién posee estos dones?
Annie Besant habría tenido que venir a Jeus, tal vez el maestro Alcar habría podido darle otros milagros, pero ¿estaban abiertas todas estas almas para esto?
¡Esta es una profecía de belleza y seguridad sin precedentes!
Ahora Jeus no se pregunta: cómo puede ser, será posible, ¡él sabe!
Ahora vive dentro de él el sentimiento de escribir, compra papel y empieza, a hacer ¿qué?
Bajo inspiración espiritual esos papeles quedan completamente emborronados, pero todavía no significan nada, ya puede ir echando lo que escribió a la papelera, todavía no hemos empezado de verdad.
Primero hacemos que se suelte para la escritura, incluso los nervios y los sistemas musculares tienen que ser sintonizados con ella, tienen que ser activados, tienen que reaccionar a la escritura y no los podemos olvidar.
Ya ves ante qué paciencia nos vemos ubicados para convertir a un ser humano material en un instrumento espiritual útil.
Ya en el garaje llena sus hojas de garabatos, son historias variopintas sobre la vida y la muerte, la doctrina oculta.
Si toma una pluma en las manos, su mano empieza a escribir enseguida, exactamente como ocurre con los dibujos.
Así sigo un rato y ahora puede seguir mi maestro, que es el suyo.
El primer viaje y además varias evidencias ocultas; las curaciones formarán parte de la primera parte de la trilogía “Una mirada en al más allá”.
Ahora se han empleado diferentes dones, la sanación como primero de todos, por el que puede ganarse la comida.
Ahora Wolff recupera el sosiego y puede hacer algo para sí mismo en los espacios de Dios; parte a la luna para empezar su “cosmología”, donde con millones de otras almas en nuestra vida sigue y vive las primeras revelaciones que Dios creó y llevó a la materialización, para asimilar su sabiduría, pero sobre todo para prepararse para un nuevo nacimiento en la tierra.
Pero ahora ¡para servir a la ciencia!
La felicidad de la humanidad, también eso es posible para cada uno en las esferas de luz.
Desde que nació he estado conectado con Jeus, así que conozco sus sentimientos y sé cómo tratarlos.
Pero el mismo maestro Alcar está en ello, y echa los nuevos fundamentos para la escritura.
Poco a poco Jeus se va hundiendo más en el trance, solo entre el cuarto y quinto grado del sueño podemos escribir nosotros mismos, antes de eso sigue siendo bajo inspiración.
Fue gracias a Wolff, a la pintura, que Jeus llegó a este punto.
Ahora lo ponemos ante lo más difícil —lo más fácil para nosotros—, o sea, queremos empezar directamente en la máquina.
Y es que la pluma es parte de uno mismo, se tiene en las manos; la máquina no, es más difícil para un escritor, para otros a su vez es el medio para poder concentrarse libremente al margen de todo y de todo contacto, porque la pluma influye directamente en los sentimientos, es un recurso que reacciona directamente a los pensamientos de uno, pero que está lejos de poder ser una inspiración.
Porque desde niño aprendiste a usarla y lo has hecho, se te influye al usar tu pluma como recurso para la escritura, y es precisamente lo que queremos evitar.
Por lo tanto, Jeus compra un cacharro de esos de veinticinco florines, un viejito de esos, con el que no sabe qué hacer; nosotros, sí.
Nunca se ha sentado ante semejante cosa.
Ya lo has de estar sintiendo: lo estamos alejando precisamente de sus propios conocimientos y capacidades; cuanto menos sepa, tanto mejor podremos trabajar por medio de él.
Conoces su juventud: el tiempo en la escuela y lo que aprendió en la sociedad no es nada, no aprendió nada, nada para escribir ahora, ¡no entiende de una cosa ni de otra!
No es capaz de hacerlo, tampoco lo sabe, no lo aprendió y ahora encima le arrancamos la pluma de las manos, no se permite que haga nada para sí mismo y es lo más difícil para él, pero será nuestra comodidad, ahora no estamos ante su posesión aprendida materialmente de tu mundo.
No importa cómo sea esa escritura al comienzo, cuando el maestro Alcar puede consignar lo verdaderamente oculto por medio de Jeus eso será todo, los retoques y el pulido para la materia vendrán después.
No se piensa en estilo ni arte, eso vendrá más adelante.
Si Jeus dijera, “’E’ visto los infiernos”, eso sería verdadero, pero para tus oídos suena que la Achterhoek de Güeldres habla a tu vida, aunque sea la verdad para nosotros, y ahora se trata de pulir y afilar, y también eso sucederá.
Así que a Jeus no se le instruye como en la tierra, no se le permite que lo instruyan, entonces nos estrellaríamos respecto de lo que ha aprendido y de lo que quiere expresar; piensa, hace algo para sí mismo y no se le concede que piense ni que haga nada para sí mismo, eso lo hacemos nosotros por medio de él, pensamos por medio de él, por medio de su vida, y es lo más potente que existe.
Eso no lo quisieron ni el el Buda ni Krishnamurti ni Ramakrishna, no lo aceptaron, porque ¡querían serlo ellos mismos!
Pero verás que precisamente por esto Jeus avanzará y profundizará, y ahora ¡es un instrumento útil con respecto a las leyes divinas!
Debido a que Jeus depende de su maestro, a que recibe todo, también es el gran milagro, ¡el instrumento para el Siglo de Cristo y Su universidad!
Ahora empieza el maestro Alcar.
Llega el nombre “Jozef”, y de pronto Jeus está despierto y consciente.
Ya pregunta:
—¿Qué pasa, maestro?
—Apunté tu nombre, Jeus, por lo que despertaste.
—¿Qué significa eso, maestro?
—Cuando escribo tu nombre, me sintonizo aquí, donde vivo ahora, con tu vida.
¿Lo comprendes?
—Sí, maestro, porque oí que me llamaba.
—Lo ves, Jeus, eso interfiere entre nosotros.
Tengo que hablar de tu vida, pero no debo tocar todo eso, porque entonces despiertas y estamos ante un trastorno.
Ahora solo puedo prevenirlo cuando te doy otro nombre.
—Hágalo entonces, maestro.
—Te doy el nombre... André... y ese nombre lo portaste antes, fue en Francia.
—Sentí como si me llamara, maestro, y entonces desperté.
—Exactamente, eso es, Jeus, y es de lo más normal, porque te llamé de vuelta a la conciencia diurna.
—¿Describe ahora todo de mi juventud, maestro?
—No, Jeus, todavía no hemos llegado a ese punto y por lo tanto eso no puede suceder ahora, vendrá después.
Te despertaría con regularidad y tengo que tomarlo en cuenta.
Cuando tengo que describir tu juventud, Jeus, entonces quiero contarlo todo de tu vida y te quedarás con tu propio nombre, porque la vida y lo que se nos concedió vivir juntos fue tan hermoso, tan imponente, y eso no queremos difuminarlo.
Ahora tengo que escribir esquivando meticulosamente tu conciencia y tu vida, pero aun así cuento y dejo constancia de lo que vivimos y lo que se te concedió recibir, aunque ahora por medio de “André”... y pronto lo sentirás.
Cuento ahora de la vida de “André Hendriks”... pero cada vivencia te pertenece a ti.
Dejo constancia en estos libros del imponente lecho de muerte que hace un tiempo se te concedió vivir con esa enfermera, pero conecto esa vida con tu tía, de la que sabemos, sin embargo, que Trui no era tan sensible.
No podré describir más adelante todo lo de tu vida, Jeus, porque serían diez libros y tenemos más cosas que hacer.
Sin embargo debo darle una imagen a la gente en la tierra del lecho de muerte y de lo que ocurrió antes, de lo imponente que es el proceso de morir y ahora solo puedo hacerlo dejando que André viva esos sucesos.
—Lo entiendo todo, maestro.
—Entonces haremos algunas pruebas, Jeus.
Escucha, voy a comenzar.
—Y el maestro Alcar empezó con—: André, ¿qué te pasa, escondes algo?
¿A qué se debe que últimamente te comportes de manera tan extraña?
¿No te sientes bien?
¿No puedes contarme lo que es?
Vamos, no estés tan triste y sobre todo no pienses que no nos damos cuenta o no lo sentimos.
Para eso te queremos demasiado.
Anda, dime qué es.
No estás como antes y te has hecho más descuidado.
Vamos, estamos solos, ahora dímelo todo.
Se habría podido preguntar a Jeus a diario, “¿Qué pasa?”.
Así que con mucho cuidado, el maestro Alcar empieza con su historia, y deja consignadas las vivencias de Jeus a través de André.
Sin embargo, el maestro Alcar tuvo que pedir a Jeus:

—Escúchame, Jeus.
Allí estás en trance y aun así debes seguirlo todo, también podrías quedarte dormido allí.
Pero no lo quiero.
Y es que ahora no vives nada y sigues tonto para la escritura, ahora esquiva tu vida.
Si quiero, pues, que duermas allí, como acabo de decir, entonces empiezo desde ya con los libros de Jeus, yo mismo detengo cada uno de esos trastornos, y entonces puedo usar un idioma que no tiene nada que ver con tu vida, para mí entonces todo será mucho más sencillo.
Pero, mi Jeus, si sin embargo quieres seguir despierto allí, entonces debo sintonizarme con tu vida y tu conciencia, pero ahora aprendes todo, también esto, así que asimilas absolutamente todo, aunque no podamos enseñarte a escribir.
Debes decirme ahora qué es lo que quieres.
Seguir despierto es lo más difícil para ti.
Pero por tanto aprenderás indeciblemente mucho.
Si me fuera al margen de tu vida, sí que conocerías las leyes, porque vives esos viajes, pero no podría darte el análisis, no vivirías nada de eso.
—Le entiendo, maestro, escojo lo más difícil, quiero aprender todo, mi maestro.
—Entonces te doy las gracias, Jeus, y seguiré ahora.
Este André, pues, se convertirá en otra personalidad para ti mismo, vive dentro de ti y más adelante será para tu vida como Jeus, el maestro.
—También eso lo entiendo, maestro.
Le estoy muy agradecido.
—Perfecto, Jeus, entonces comienzo, continúo, pero sigo en tu vida.
Vemos ahora que el maestro Alcar empieza de una manera sumamente fácil con la primera parte.
Jeus es un niño, pero cuando asimile también esta sabiduría, debido a que el maestro Alcar analiza cada una de estas leyes, su personalidad crecerá, no se quedará atrás y el siguiente libro podrá decir más, el estilo y el análisis serán más profundos, más sugestivos, cada libro tendrá ahora un estilo y también un vocabulario diferentes, porque la vida de Jeus despierta y porque él recibirá y poseerá una fuerte concentración.
Seguramente sientes ya qué difícil es todo en realidad, a la par que sencillo, porque el maestro Alcar recibe esos medios gracias a los sentimientos de Jeus.
Ahora es el amor de Crisje el que acaricia a Jeus hasta que entre en trance y que no puede molestarlo.
Oye todo, siente todo lo que va consignando su maestro, es testigo de la escritura, la vive en su estado y ahora puede asimilar los sentimientos de André, el arte de pensar espiritualmente.
Su maestro sigue de forma consciente y calculada.
Consigna las sanaciones por medio de André, de las que Jeus vivió las evidencias.
Ahora bien, cuanto más infantil sea la primera parte, tanto más puros llegarán los problemas espirituales al análisis espiritual, y Jeus no podrá trastocarlos en nada, porque su maestro consigna esa materia, porque la vive para él, pero debido a que Jeus se mantiene despierto en trance todos esos sentimientos fluyen a través de él y hacen que se sienta feliz.
Después de un tiempo el maestro Alcar pregunta a Jeus:
—Y bien, Jeus, ¿cómo te sientes allí abajo?
—Bastante bien, maestro, lo oigo pensar.
—Si te aplicas, más tarde podrás vivir conmigo conscientemente el análisis de todas estas leyes, y conocerás también este milagro.
—Qué maravilla, maestro, seguiré aplicándome.
Ya lo ves, Jeus comprende a su maestro.
El maestro Alcar somete las leyes a un análisis material y este es los libros espirituales de Jeus.
Las novelas que seguirán más adelante son necesarias para alcanzar a cada ser humano, y yo ya sé que las tendré en mis manos, u otra persona, tal vez un adepto, porque también eso es posible.
Cuantas más personas y ayudantes podamos ir construyendo, tanto mejor para Jeus y sus maestros, porque estamos ante miles de trabajos que lógicamente Jeus no puede recibir, porque su vida es demasiado corta.
Pero nació André Hendriks.
Eso de “Hendriks” significa algo.
Al maestro Alcar se le ocurrió, ‘Le doy a Jeus el nombre de su padre, el Largo, pero le añado una “s”’.
Y ahora todo está bien.
Así que la tía es una enferma de Jeus.
En este trabajo, en esta trilogía, conocerás a la tía Trui.
No era tan sensible ni cariñosa; pero por medio de esto fue que a pesar de todo el maestro siguiera animando su vida, que Jeus se mantuviera despierto en trance.
Cuando el maestro Alcar se alejaba demasiado de su vida, también para Jeus las cosas se pondrían extrañas, y eso a su vez hay que evitarlo.
¡En la trilogía ‘Una mirada en el más allá’ se trata únicamente de los hechos, de las pruebas!
El resto no tiene importancia alguna, pero todo lo que lees en ella es la verdad sagrada.
Verás las pinturas de Erich Wolff, y estarás ante sus sanaciones, ¡todo es verdad!
Y ahora que empecé con la novela espiritual, que debo escribir la trilogía 'Jeus de madre Crisje' por encargo de los maestros más elevados, también la tía Trui está aquí para confirmar que transmito su vida y personalidad conforme a la verdad; todos llegarán a mí y a Jeus, para dar pruebas.
Trui vive en nuestra vida, también Crisje ha entrado a su existencia eterna, ¡ahora es nuevamente una con su “Largo”!
Sabes ya que toda esa historia de las tablas de madera de André la vivió Jeus en Nimega, allí se echaron los primeros fundamentos.
Ahora que estamos escribiendo la novela, Jeus puede decir: vencí todas las leyes y ya no estamos viviendo trastornos.
Lo hacemos juntos, vivo dentro de él y él vive su vida por medio de su maestro y de mí, ¡ahora somos uno en todo!
Ahora están todos alrededor de nosotros, también Crisje, el Largo, Miets, Irma, Jan Kniep, el tío Gradus; todos vienen a nosotros porque tocamos sus vidas, las abrimos para la tierra y sus hijos, pero ¡porque estos libros son fundamentos divinos para la “Universidad y el Siglo de Cristo”!
Ya volveremos a esto más adelante.
Sin embargo, ahora que Jeus escribe por medio de su maestro, todavía no tengo que colocarme en un primer plano, pero más tarde Jeus me conocerá, ¡porque entonces escribiré el libro sobre mi vida, que tendrá como título 'El ciclo del alma'!
Seguramente también lo sientes: la primera parte de ‘Una mirada en el más allá’... es un seudónimo, otra vez necesario, porque solamente apabullaría a Jeus.
El maestro Alcar termina el trabajo y ahora tiene que ir a la imprenta.
¿Hay dinero?
¿Puede Jeus rascarse el bolsillo para su primer libro?
Y ¿dónde se imprimirá?
¿Terminará en buenas manos?
Son preguntas que nosotros hacemos y de las que ha de encargarse el maestro Alcar.
Hay millones de personas que en la tierra son echadas a perder para la destrucción y la aniquilación.
¿No puede la gente apoyar un mensaje como este?
Por supuesto, pero ¿dónde viven esas personas?
La conciencia de las masas todavía no ha llegado a ese punto, es inconsciente y miedosa ante la verdad oculta de Dios.
Nadie lo ayudará.
Pero la vienesa y Jeus son ahorradores; ahora su dinero ganado con el sudor de su frente, todas las monedas que han juntado, tiene que ir a la imprenta.
Sí, si bien la vienesa pone brevemente cara abatida y triste —porque otra vez se quedan sin un centavo en el bolsillo y ella también necesita de todo—, esto tiene prioridad sobre todo lo demás.
¡Este dinero ganado con sangre, sudor y lágrimas sirve para la primera parte, ‘Una mirada en el más allá’: el mensaje de los maestros para esta humanidad desde la vida después de la muerte!
Jeus se esforzó muchísimo.
La primera parte se escribió por lo menos tres veces.
La primera recepción fue telegráfica... la segunda vivió el análisis y luego se siguió; debido a que al maestro Alcar no se le concedió ni se le permitió ubicar la vida de Jeus directamente ante este arte, también esto fue necesario.
Pero gracias a esto Jeus fue conociendo las leyes y fue asimilando en la tierra todo lo que había visto y recibido del otro lado.
Al escribir con la conciencia diurna el trabajo sobre esto aprendió mucho, aunque ahora oyera decir una y otra vez a su maestro:
—Detente, Jeus, aquí voy a seguir un poco, aquí hace falta un análisis más preciso... —Y entonces Jeus veía lo que ocurría, ahora su vida se ha dividido en dos al cincuenta por ciento.
Cuando el trabajo está listo, Jeus ve una tarde una personalidad astral junto a su maestro, y oye:
—¿Ves a este ser humano, Jeus?
—Sí, maestro.
—Pues bien, Jeus, él es mi alumno de este lado.
Cuando todavía vivía en la tierra, era el jefe de una gran imprenta.
Todavía existe, y allí vamos a mandar nuestro primer libro para que se imprima.
Allí estarás en buenas manos y no te engañarán.
Jeus busca en la guía telefónica y encuentra la dirección.
Llama por teléfono, le mandan un representante y ese hombre se lleva el manuscrito.
Si se supiera allí, pues, y se pudiera aceptar que el propio director se le había aparecido a Jeus; si el siguiente director y el mundo, la humanidad, poseyeran esa conciencia, entonces esa gente sí que se habría encargado del trabajo de Jeus, y sin que le costara un centavo; entonces la sociedad se habría encargado de esta misión divina.
Pero este director, que por su partida perdió todos los derechos, es quien sabe qué enorme mensaje es el que Jeus transmite a la humanidad, pero no puede apoyar a Jeus, la gente se burlaría de él en su cara.
Pero ahora este impresor y editor se ha convertido en un alumno de su maestro.
‘Sí’, piensa Jeus, ‘ese nombre existe en La Haya, otra vez una verdad como una catedral’, pero ya voló su dinero.
Cuando más adelante el impresor le entrega su cuenta a Jeus y ve todas esas monedas de diez centavos, de cuarto de florín, de florines enteros y de diez florines, le sale de la boca:
—¿Es también dinero ganado con el sudor de la frente, señor?
Sí, lo es, pero para una misión fabulosa, si te interesa, y también para tu propia vida.
Pero ¿está esta vida abierta a eso?
No, allí se ríen de los caprichos espirituales, porque ¿no es preferible la incineración a estar pudriéndote en tu tumba?
Mejor sigue y termina el libro, eso a Jeus le importa un comino.
Para eso renunció a su cigarrito, al cine, nada de eso; lo sabe y también la vienesa: tienen que llevar a cabo una tarea, y no cualquiera.
¿No habrían podido ayudarlo los miembros de su círculo?
Allí viven personas que podrían haber pagado su libro de una vez.
La Sra. G. no, ella vive de su pequeña pensión, pero los demás tienen dinero y posesiones, pero ¿se dan cuenta esas vidas?
No, ¿qué quiere Jeus en realidad?
Le han comprado algunas pinturas, pero ¿puede editar su libro con veinte y quince florines?
La primera parte le cuesta mil quinientos florines; el maestro Alcar y ellos dos han juntado el dinero a duras penas, allí está, pero ahora ya no queda ni un centavo.
Jeus piensa, ‘Más tarde, cuando estén los libros, ya tendremos dinero nuevo, ¿no?’.
Allí va el dinero, hay que ver qué cosas.
Y un poco después sale el libro.
Se envía a diestro y siniestro para que se reseñe.
Jeus se siente feliz, ¿qué dirá la gente de su primera obra?
También el diario, su periódico, publica una reseña.
El doctor a cuyas manos llega a parar el libro machaca a Jeus de madre Crisje a tal grado que le dan ganas de llorar.
Ese hombre no dice nada del libro, iba a por Jeus.
¡Piensa que se le concede hundirlo con su pluma!
Este pastor fugado fulmina a Jeus para la sociedad.
El hombre ese se deleita con eso, posee ese poder, piensa que sabe algo al respecto y asesina a Jeus.
¡Es muy grave!
Ahora Jeus lee cómo se piensa sobre él y su tarea divina.
¡No le cae bien a ese hombre!
Todavía no cree en las leyes ocultas, puesto que no puede mirar detrás del ataúd, y ¿quién le dice que este hijo de carpintero tiene razón?
Si eso es cierto, entonces más tarde le soltarán una buena tunda, cuando deje esta vida, cuando su vida haya sido sopesada y se haya considerado demasiado débil.
Pero otro, un ingeniero, no se cansa de hablar del maravilloso trabajo y le da todo a Jeus, ese hombre siente de qué se trata.
Una persona destroza el trabajo y otra lo pone en lo más alto: nunca había leído algo tan hermoso, dulce e infantilmente puro.
Y lo extraño es que la gente se pregunta: ¿qué pasa con ese libro?
Pero, pastor fugado, ya nos volveremos a hablar.
¡Ha violado una misión divina!
En lo material, usted puso punto final a su tarea original, ¡Jeus, no!
Más adelante, detrás del ataúd, estará ante sus propios garrotes, creados por usted mismo, y le propinarán una paliza consciente, lo pidió a gritos.
No tenía el derecho de hundir este trabajo espiritual, para eso es demasiado sagrado.
Pero hundió algo que no conoce, créalo: usted fue quien volvió a crucificar a Cristo, porque ¡este libro se vivió y escribió en nombre de Cristo!
Más adelante llegará a este lado.
Entonces verá y vivirá los de su propia especie.
Verá a todos los destructores y aniquiladores de la tierra, y ya se alimentarán de usted hasta dejarlo vacío.
Ha hecho algo tan terrible con su pluma... que durante siglos estará atado a esta miseria, a sus propias tinieblas podridas detrás del ataúd.
Habrá millones de seres esperándolo allí, de su propia especie, que ya desde ahora desean que llegue, ellos ya lo arrastrarán al mundo podrido y apestoso con el que está sintonizado.
O ¿quiere decir que sirve?
Chillará como un cerdo degollado de la tierra, el animal que empieza a comprender que el ser humano lo está matando.
Y eso ¡por su pluma repulsiva!
Los de su especie lo vivirán con usted.
Quienes piensan poder terminar con el bien, porque no lo comprenden, ¡violan la vida de Dios!
Su vida apesta, señor..., debe saberlo, para la vida astral y los espacios de Dios usted es un diablo, un satanás.
La reseña es horrorosa.
¿Que si la cosa abate a Jeus?
Ya les gustaría, pero ¡no ocurre!
Cualquier otro talento se habría rendido, así de dura fue la palabra.
Jeus no, él continúa, el ser humano todavía no ha llegado a ese punto, pero a todos esos destructores del bien se les dará su paliza cósmica después del ataúd, no se librarán de ella.
Sirven como un alto repulsivo para la Madre Tierra y sus hijos, detienen la evolución humana.
El maestro Alcar, que conoce esto a fondo, pregunta a Jeus:
—Y bien, Jeus, ¿ya lo leíste?
—Sí, maestro, bien que ese tipo me hundió, ¿no?
—¿Qué te dice eso, Jeus?
—Nada, maestro, pero es una pena por ese hombre, más adelante, cuando esté donde usted.
—Así es, Jeus, lo que se le dará a vivir entonces es horroroso.
—¿Es peligroso ese trabajo, maestro?
—Sí, Jeus, ay del ser humano que viole las leyes verdaderas que tocan la vida de Cristo y que tienen sintonización con ella.
¡Nuestro libro es un libro de Cristo!
Y esa vida lo ha violado.
Detrás del ataúd se encontrará con su propio arte, lo arrastrarán ante su propia especie, se ha hundido a sí mismo para siglos, Jeus, y no hay quien pueda ayudarlo.
Quiso eso y más adelante, esta vida verá cómo debía haberlo hecho, pero entonces ya no necesitaremos de él.
Continuamos, Jeus.
—Claro, maestro, ese hombre no me hace nada.
¿Qué dice Nuestro Señor?
Él ya lo sabe, doctor... no apuntaremos su nombre, pero las estrellas y los planetas, hasta el insecto más insignificante de Dios sabe ahora que has violado una misión divina.
Millones de seres humanos detrás del ataúd, todos los ángeles de los cielos saben que has machacado el primer libro de Jeus para la humanidad, algo que no deberías haber hecho, porque ¡todo lo que se describe en él es verdad y se trajo a la tierra por encargo de Cristo!
¿O seguirás aceptando la condenación?
¿Por qué has violado tus estudios?
¿Por qué no seguiste jugando a ser pastor?
Jeus sabe que son unos pobres diablos, traidores de Dios y bebedores de la sangre pura de Cristo.
Son demonios, por sus malditas plumas y su postín; viven porque matan al hijo de Dios.
Es con lo que se ganan la comida.
¡Líos tenebrosos!
Pero los ángeles lo saben.
¡Cristo lo sabe!
Los maestros saben exactamente quién es él y qué sirve y para qué vive.
Adelante, altérese, señor doctor, por Jeus de madre Crisje y otros hijos de Dios, que entregan todo para darle a la humanidad el despertar y la conciencia universales, destrúyalo, no se preocupe, hunda el trabajo, le mostraremos que ni siquiera puede hacerlo.
En la noche, Jeus sube las escaleras de la Sra. G.
Los demás participantes ya están allí, las sesiones siguen, hasta que Jeus reciba el mensaje de que también a estas tiene que ponerles un alto.
Pero ¿qué engorro tan triste es el que hay aquí?
Hay que ver esas caras.
¿Qué pasó con ustedes (vosotros), hijos?
Barón, general, o qué eres en realidad, ¿qué ocurre?
Esposa del cónsul, ¿qué pasa para que pongas una cara tan necesitada?
¿Qué te pasa esta noche?
¿Se ha enterrado a alguien de tu familia?
¿No sabes aún que hay vida detrás del ataúd?
Siente enseguida que aquí reina una influencia triste y se trata de él, por supuesto que también ellos han leído la reseña.
¿Acaso es esa razón para estar afligidos?
Se le escapa a Jeus:

—Santo cielo, qué caray, ¡la vida está repleta de milagros!
No lo saben.
Allí está Jeus, los saluda y se sienta.
Pero ahora sí, prepárate.

—¿No sabes nada entonces, Jeus?
¿No leíste esa reseña?
El doctor R. te hizo trizas.

—Por supuesto que la leí, señora.
Pero ¿qué significa?

Y ahora Jeus oye algo que le da ganas de vomitar, se pone mal cuando todos quieren hacerle creer que tiene que dejar de escribir, también la Sra. G. le tiene que decir eso.
Le dan una paliza tremenda esos intelectuales que piensan, sienten, viven algo, y que creen tener que darle consejos, pero sus empujones lo dejan de mal en peor, en su pobre acequia, entre sus pequeñas personalidades por las que Jeus no siente nada.
—Dejarás la escritura, ¿verdad, Jozef?
—Pero ¿qué me está diciendo, señora?
Otra persona dice:

—Lo dejarás, ¿no?
¿Es que no leíste la reseña?
—Pues, naturalmente, señora, señor barón, por supuesto.
Pero ¿sabe algo ese tonto de la vida detrás del ataúd?

Que también la Sra. G. piense que debe decirle que pare, eso ya es el colmo.
‘Maldita sea’, piensa, ‘pobres diablos que aún son estas personas’.
¿De verdad no han aprendido nada?
¿Han perdido la razón?
¿Sabes ahora, Jeus, que a todas estas personas de tu círculo, a estas criaturas, tu trabajo les importa un pepino, por más que lo tengan delante de las narices?
¿Que viven estas veladas para darse un gusto?
Tampoco eso exactamente, pero lo ves: no sienten la conciencia de que tú eres un apóstol, no piensan en eso.
Piensan que todo esto ocurre para ellos mismos.
No son más que una pandilla de pelagatos, y ya la conocerás, ¡ahora te han dado tu primer golpe!
—No —dice Jeus—, no voy a dejarlo.
Ya empecé con la segunda parte y no me rendiré nunca, ¡nunca jamás!
Los intelectuales están frente al hijo de madre Crisje, un hijo de Cristo.
La Sra. G. tiene contacto desde hace tanto tiempo, es un milagro del alma, pero ¿no comprende esto?
De su libro no se puede decir nada, Jan Lemmekus, dilo tú mismo... el doctor lo destruyó a él, no la obra, y ¿qué más da?
A los escritores se les remata, y sobre todo en esta área; Jeus ya lo sabe y lo puede aceptar.
¿Acaso es envidia? ¿Que él como chófer escriba libros y que ellos con su inglés, su francés y alemán no puedan hacerlo?
Jeus piensa toda clase de cosas, pero espera a que vengan los maestros.
Sabe sin embargo: ¡esta es su primera “orquídea” para Cristo!
Aquí se estaban sopesado almas y se estaba considerado que no daban la talla, porque eso lo vamos a demostrar.
¿Temían allí al animal como ser humano que usa una pluma asquerosa y aniquila todo?
En la tierra viven millones de especies de semejantes seres humanos y llegará el día en que lo tengan que justificar, ¡detrás del ataúd podrán tragarse su propia pobreza!
Todos tienen algo que decirle, pero él se lo quita todo de encima al instante; no pueden doblegar su personalidad, Crisje.
En lugar de que cada uno de ellos reparta diez o veinte entre sus amigos, Jeus tiene que aceptar que no quieren ver a su primera criaturita.
¿Y eso, de tus hermanas y hermanos, Jeus?
Los sigue uno por uno, oye cuchicheos, pero vuela hasta Crisje.
En pensamientos vive detrás del ataúd.
Estos son los ricos y los camellos de los que habló Cristo, también están presentes las agujas, y quieren pincharlo.
No, señora, no, señor, no voy a dejarlo, ¡voy a seguir conscientemente!
De cualquier manera no pueden influir en él entre los cinco, por él, el engorro intelectual —es duro lo que viene a continuación— ¡que se vaya al demonio!
Ahora lo sabe: mejor que no cuente con nadie, estas personas no te sirven de nada.
Si ya incluso la Sra. G. ha perdido el norte, entonces ¿quién no?
Esta gente todavía no tiene nada que entregar para Cristo, falta mucho para que sean personas de Jehová, y es que demuestran lo que quieren, ¿no?
Ahora que la cosa va en serio, han sido derrotadas; antes incluso de que se encienda la hoguera.
Jeus ya lo siente: llegará el día en que perderán estas veladas imponentes.
Y si no estuviera aquí, no recibirían nada.
¿Cómo reaccionarán entonces?
Pero allí vienen los maestros.
El maestro Cesarino se manifiesta a su vida; Jeus ve gracias a una visión que a lo lejos ese romano se acerca volando, ve cómo guía sus caballos, como antes en las arenas de Roma.
La visión es tan nítida que da un salto hacia atrás, porque los cuatro caballos blancos están en la habitación.
Y entonces el maestro más elevado se baja de ese carro; empieza la sesión.
Y de inmediato llega:
—¿Me viste, Jozef?
—Sí, maestro, vi sus caballos, a usted mismo, ¡qué gran verdad!
—Sí, Jozef, me viste en un tiempo en que todavía vivía en la tierra.
Acogiste la visión claramente, la ves: podemos alcanzarte desde lejos.
Y entonces el maestro más elevado pregunta a Jeus:

—¿Te sientes feliz por tu primer hijo espiritual, Jeus?
—Sí, maestro.
Jeus recibe su consagración de su maestro más elevado, Cesarino.
El libro está en la mesa y recibe la bendición.
Eso es algo muy distinto.
Y entonces el maestro pregunta:
—¿No te asustaste, Jozef, porque las tinieblas hayan hundido nuestro trabajo?
—No, maestro, por supuesto que no.
Que esa gente me cuente lo que quiera.
—Así está bien, es la evidencia que quieres.
Continuamos, Jozef.
—Sí, maestro, desde luego, haré todo lo que esté al alcance de mi mano.
Los demás ponen cara de mortificados, esta respuesta tienen que aceptarla.
Pero los niños de cincuenta y sesenta años todavía no comprenden de qué se trata aquí.
¡No conocen a Jeus!
Los maestros hablan de la sangre que Jeus entrega.
La velada es imponente porque se desdobla y es uno con los maestros; recibe su respuesta cósmica en el otro lado.
Jeus lo sabe: nadie puede con él.
Y eso es precisamente algo como lo que vivía hace tiempo, también entonces se desdoblaba para recibir la verdad de los maestros.
Y detrás del ataúd recibe la verdad divina, entonces ya no hace falta que dude de nada.
Cuando Jeus puso fin a sus sesiones oscuras, para la voz directa y las materializaciones, sus participantes opinaban que se equivocaba.
No era cierto, porque ahora podía convencer al mundo de los milagros divinos.
Los dos espiritistas que recibían ellos mismos recados y sabiduría recibieron ahora de sus maestros el mensaje para él de que se equivocaba: estaba listo ahora y no tenía permiso de cerrar estas sesiones; solo ahora los maestros convencerían a la humanidad.
‘Vaya’, pensó Jeus, ‘¿es cierto eso?
Pero mi maestro dice, “¡Hay que parar!”’.
Ahora él se equivocaba, ese mensaje de él mismo no servía.
El maestro Alcar hizo que se desdoblara y en la primera esfera recibió la respuesta divina de los maestros más elevados de todos.
También allí estaba el maestro Cesarino, que decía:
—Mira, Jozef, hicimos que te desdoblaras porque ahora estás ante nuestro imponente trabajo, y porque se están recibiendo mensajes contradictorios.
Ese mensaje de tus amigos es erróneo, son sus propios pensamientos, Jozef.
Desde luego, si quisiéramos, ahora te convertirías en un milagro mundial, pero ya le dimos esas evidencias a la humanidad; quedaron reducidas a nada.
El ser humano en la tierra ve estas posibilidades sagradas como sensacionalismo y ¿te gustaría servir para eso?
—¡No, maestro...! —dice Jeus.
—Traemos un mensaje divino a la tierra, el mensaje de Cristo.
Sirves para la “Universidad de Cristo”... Jozef, y no para las materializaciones, la voz directa, las desmaterializaciones, ni tampoco para los fenómenos de aportes; ¡representamos la “ciencia espiritual”...!
Y entonces Jeus dio un delicioso paseo en la vida detrás del ataúd con su maestro Alcar y un poco más tarde se vio ante la personalidad astral de ese círculo, una persona famosa de la tierra, que allí transmitía enseñanzas y que podía decirle:"Son sus propios pensamientos, Jeus, claro: lo que tú posees ahora es imponente, pero tampoco ellos lo comprenden".
Jeus puede aceptar ahora que por medio de él todo es alcanzable.
Ahora en primer lugar Jeus es un fabuloso clarividente al cien por cien, pero se convertirá en un “vidente cósmico”.
Es clariaudiente, sanador, pintor y médium escritor.
Posee todos los dones físicos, y eso significa que por medio de él podemos llevar a cabo desmaterializaciones, materializaciones, fenómenos de aporte, voz directa, levitaciones; todos fenómenos físicos a los que millones de personas están abiertas y que entonces viven esto como sensacionalismo.
Los maestros ya dieron esas pruebas a la tierra, pero no quedó nada de ellas.
Cuando Katie King se materializó para los catedráticos desde nuestra vida, cuando el ser humano material la vio como un ser humano, cuando se le concedió admirar su belleza desde nuestra vida, oír su voz, tocarla —fue un milagro...—, por la mañana esos eruditos todavía pensaban, sin embargo, que ellos mismos estaban locos, ¡así de imponente fue, y demasiado hermoso para ser verdad!
Y entonces llegaron los estafadores, ya no quedó nada de todas esas revelaciones, y los maestros pudieron empezar de nuevo.
Todo eso se le contó a Jeus, él conoce el engaño en La Haya: la gente, hombres y mujeres, engaña por medio de la voz directa, algún día se les desenmascarará, ¿y entonces?
Jeus había vivido milagros de verdad, pero sirve para algo mejor y más elevado, ¡será un ”profeta”!
También a esa gente la dejó que hablara, ya se enterarán más adelante.
Y ahora, al volver a casa después de la sesión, repasa este suceso en pensamientos.
Esta noche el ambiente allí había sido asfixiante.
Adiós, esposa del cónsul.
A mí no me agarrarás nunca, ya irás perdiendo esa soberbia tuya.
Ya la vida la sacará a golpes.
Como ser humano todavía te queda mucho por aprender, mujer, ¡hija de Nuestro Señor!
Piensa que en realidad eso es todo, pero no cuenta, por lo menos en casa, que le han dicho que lo deje; no va a echar aceite a ese pequeño fuego él mismo, para eso ya son bastante difíciles el trabajo y la vida, pero lo sabe con certeza: ¡está solo!
Pero sus maestros están a su lado, le dan otras pruebas, tienen algo diferente que decirle a su personalidad que lo convertirá en un gigante, una personalidad cósmica, ¡un apóstol verdadero!
Ya a la mañana siguiente, cuando va camino de sus enfermos, transforma ese golpe en algo mejor y reparte tesoros espirituales.
De pronto, sin haberse dado cuenta, está en una carnicería.
Todavía piensa, ‘¿Qué hago aquí en realidad?
Bueno, supongo que estará bien’.
Eso no debe ocurrir, Jeus tiene que saber lo que hace.
Y sí, a su lado hay un chico de diecinueve años, también está allí su maestro.
El chico le cuenta que se ahogó mientras nadaba en la playa de Scheveningen.
Dice ahora que su hermanita está enferma y que su madre no tiene dinero para prepararle una rica sopita.
Ayer, cuando fue a ver a su hermanita, oyó que decía:
—Mamá, ¿sabes qué se me antoja?
Un bistec de caballo y una rica sopa de res.
Pero su madre solo tiene trece centavos y no puede comprarle nada a su hija.
Y entonces esta personalidad astral le pregunta a Jeus si quiere comprar algo, a fin de cuentas la está tratando, ¿no?
‘Es un milagro’, piensa Jeus, y con la personalidad astral compra algo rico para la hermana: huesos con carne para una rica sopa y un kilo de algo salado, y luego parte para ver a su enferma.
Por el camino, su maestro dice a Jeus:
—Ahora al mismo tiempo tienes que darles las pruebas a los padres, Jeus.
—Sí, maestro, diré de lo que hablaron juntos ayer.
Jeus entra a la habitación.
Allí están la madre y la hija.
Jeus dice:
—Oiga, mire, espero no ofenderla.
Pero ayer a las once de la mañana le dijo a su madre que tenía tantas ganas de comerse un bistec de caballo y una rica sopita.
Y es cierto que no traje bistec de caballo, pero sí otra cosa.
Y eso lo recibe de su hijo, señora, su niño que se ahogó en Scheveningen.
Siguen las lágrimas, y ¡son todas verdades como catedrales!
Jeus se siente feliz, el hermanito de ella también, y las pruebas son enormes, aquí no hay telepatía.
Y Jeus regala sus libros.
Por favor, oh, se lo agradezco mucho.
Qué gloria, ¿es este su primer libro?
Sí, queridos.
Los va regalando a diestro y siniestro; Jeus lo hace tan bien que ahora el maestro Alcar tiene que darle un toque de atención porque sus sacudidas van vaciando su propia fuente, y que por lo tanto más adelante se van a quedar sin libros y sin un solo centavo para editar la segunda parte.
‘Qué pena’, piensa Jeus, ‘y es que ¡ese maldito dinero!’.
Millonadas se van a la basura; para este trabajo sagrado el ser humano no quiere dar nada.
‘Oye’, piensa, ‘¿y si se me concediera darles a los pobres absolutamente todos mis libros?’.
Pero lo comprende bastante bien, Crisje: entonces se detiene el tinglado, y eso no debe ser.
Sin embargo, ya ha regalado unos trescientos, le hace bien, es lo más hermoso que hay, te sientes muy feliz por dentro.
La esposa del cónsul compró uno para ella misma, pero hoy se dedica a mandarle críticas, destrucción; siguen diciendo que debe dejar de escribir.
¿Te gustó la sopita de Nuestro Señor... Liesje?
Apuesto a que sí.
Y los ángeles también saben lo que Jeus hizo por ti.
Qué milagro, ¿no?
Desde detrás del ataúd se te puede ayudar.
Sí, ¡fue una prueba consistente de la pervivencia!
Parapsicólogo, ¿acaso no basta y sobra con esto?
No, ¡continuamos!
Por la tarde va a visitarlo un señor, el hombre ha oído hablar de él y necesita ayuda.
Dice que su chico de quince años lleva ya ocho días postrado en la cama con una fiebre muy alta, y el médico no puede encontrar nada.
El médico ha estado buscando desde hace ocho días.
Detrás, dentro y alrededor de este ser humano, Jeus ve aparecer a su padre, y esta personalidad astral ya sabe lo que está mal con su nieto.
Jeus recibe de él y de su maestro: neumonía doble, aunque interior, por lo tanto el médico no puede ver síntomas.
El maestro Alcar le dice que vendrá después de haber ayudado a todos sus enfermos.
Gracias a su maestro, Jeus aplica enseguida compresas frías, trata al chico, después de quince minutos empiezan los sudores, tanto que el agua se filtra a través de la cama.
Eso es, dice el maestro Alcar.
Tome, le daremos un dibujo de los pulmones para su médico, mañana tiene que hacer una radiografía.
El médico lo hace, todo es correcto, este dibujo es acogido por los espiritistas, pero el médico ya no puede ver a Jeus.
Allí da una predicción espléndida.
El maestro Alcar le muestra que este chico va a ser médico y que aprobará todo "cum laude".
El padre dice, “No tenemos blanca”.
Y sin embargo Wim se hace médico, y encima uno bueno.
Y Wim se hizo médico, aprobó todo "cum laude", y en este momento trabaja en Leiden.
¿Cuenta Willem a los colegas que fue tocado por los maestros y que recibió esa predicción de Jeus?
¿Puede atestiguar ahora, como ser humano, que fue curado por la personalidad astral?
De no haber intervenido Jeus, gracias a su abuelo, entonces las cosas habrían pintado muy mal para Willem, y podrían haberlo enterrado.
¡Eso se olvida!
Bah, y ¿qué más da esa clarividencia?
¡Soy médico!
Pues sí, mire, por supuesto, algo sí que hay, sin duda existe mucho entre el cielo y la tierra de lo que los científicos todavía no sabemos nada, pero ¿clarividencia?
Gracias, Willem, también tú llegarás detrás del ataúd más tarde, y ¡entonces los maestros ya hablarán contigo!
¿Telepatía, tal vez?
Ahora hay que escribir y sanar.
Gracias a esto reúne conocimientos y vive sus milagros.
Jeus es feliz, todo va bien, la escritura es una revelación para él.
La gente llega a verlo desde lejos.
Solamente se le concede usar su clarividencia para la sanación.
Pero de vez en cuando su maestro da pruebas a las personas que llegan a verlo, porque esos hechos quedan consignados en los libros.
Se le manda una corbata desde Arnhem, han oído hablar de él allí.
Desapareció un padre anciano, de pronto se perdió, esas personas de allí están angustiadas.
¿Qué se le concede hacer?
Sí, dice el maestro Alcar, buscaremos esa vida, Jeus.
Jeus está en su silla y durante el día cae en el trance psíquico.
El aura que está ligada a la corbata manda a su maestro al lugar en el que se encuentra esa vida.
Se ven ubicados ante el Rin y ahora Jeus desciende con su maestro en el río.
Allí lo encuentran.
Les da a las personas: dentro de cuatro semanas sacarán a tu padre del agua cerca de Wageningen, en este momento está flotando en el agua y no puedo sacarlo.
Se metió al agua por la oscuridad.
Es un mensaje terrible para todos ustedes, pero les doy la verdad.
¡Después de todo, vive!
Sacan al hombre cerca de Wageningen.
Entonces Jeus se enteró de que a fin de cuentas no había sacado a su padre del agua.
‘Nunca más lo vuelvo a hacer’, piensa, ‘maestro, todo esto de ver es para inconscientes’.
Nunca más me hagas hacer eso.
¿Y sin embargo?
Una semana después, un padre le suplica que lo ayude.
Su chico desapareció.
¿Dónde ha ido a parar tan de pronto?
Jeus vuelve a desdoblarse.
Va a Amberes con su maestro.
Allí está el chico, en un barrio malo.
Jeus puede adoptar sus pensamientos y sabe ahora que el chico ya ha decidido interiormente volver a casa de sus padres.
Transmite ese mensaje.
Después de una semana, el chico de pronto está delante de sus padres.
Volvió el hijo pródigo.
Entonces que sus padres no le ladraran así, dijo, porque eso no lo soportaba.
Y eso es cierto, nadie lo soporta, pero el hijito había vuelto.
Cuatro días más tarde, lo va a ver un médico.
La esposo de su amigo, que está en un hospital psiquiátrico, se fue corriendo de allí y ahora no se sabe dónde está.
¿Está muerta?
Se teme lo peor.
El médico no tiene nada de la mujer, pero el maestro Alcar dice:
—Ven, Jeus, vamos a ver un momento dónde está ahora.
Jeus se desdobla, como lo ha hecho varias veces en el día, para él siempre es una revelación.
Van a Bloemendaal (hospital psiquiátrico en La Haya).
El maestro Alcar sabe y ve infaliblemente dónde es.
Van a la habitación de la enferma.
Y ahora el maestro Alcar sigue a la mujer que se larga.
Primero pasa por encima de una cerca, de un muro.
Pero detrás de eso hay un canal ancho.
‘No importa’, piensa la enferma, lo pasa nadando.
Y luego a atravesar las dunas, dirección a la playa.
Jeus ve que allí va, y él se va detrás de ella.
Ahora bordeando la playa, hacia Scheveningen.
Pasa la noche entera.
Alrededor de las diez de la mañana ella está sentada en el espigón, muy a gusto, tomando un café y pensando, ‘Qué bien que ya no esté allí’; esos demonios desgraciados la metieron a un hospital psiquiátrico.
El maestro Alcar dice que ¡es por el dinero que quieren deshacerse de ella!
Entonces le da su ver y este mensaje al médico.
“Vaya a Scheveningen de prisa, allí podrá encontrarla”.
Y ¡allí fue donde la encontraron!
¿Telepatía, acaso?
El médico está encantado.
Se protege a la mujer, ahora se observa este terrible engaño entre bastidores: la aniquilación de un ser humano, para lo que el maestro hizo ver a Jeus e hizo que se desdoblara.
Sí, dice el médico, es enorme, eso es ver... ¡es fabuloso, Jeus!
Todas estas pruebas figurarán en los libros, pero si queremos incluir absolutamente todo de Jeus, escribiremos diez libros solo para consignarlas, y esa tampoco es la idea.
¡Las evidencias que da a sus enfermos son enormes!
Gracias a esto se le tiene confianza.
Mira a través de la materia, él mismo no es nada, sino que recibe la sabiduría desde detrás del ataúd, ¡esas personas encuentran una aguja en el mar de tu vida!
¿No es esto suficientemente elocuente?
¿Hace falta que se den más pruebas de que la muerte no existe?
Sí, porque las masas están atadas en la Biblia, en un Dios de odio y venganza, la ciencia todavía no ha llegado a ese punto, todavía falta echar esos fundamentos, pero ¡esos señores ya pueden clases con Jeus!
* *
*
Mientras tanto, la vienesa espera su bebé.
Ahora el maestro Alcar quiere darle evidencias para las madres que han de perder a sus pequeños por la muerte, que no existe.
Jeus no sabe que ahora vivirá con la vienesa un drama atroz.
¡Hay que ver qué cosas!
Va a tener un bebecito propio, le encantan los niños.
Sí, todo eso lo ve y vive de manera diferente.
Hablará con esa vida y sabrá de dónde viene, verá el pasado de esa vida.
Y después pasará a la reencarnación de su hijo.
Entonces le dará una vida espléndida, lo convertirá en algo bello.
Claro que sí, entonces su mujer pondrá en sus manos su propia sangre.
Servirá eternamente a la madre y al hijo.
Sí, las cosas que no hará, con que solo tenga a su hijo en sus manos primero.
Pero entonces empieza a haber fenómenos, empieza a sentir que algo está yendo mal.
Ahora que la vienesa está de tres meses, parte con su maestro a las esferas de los niños para constatar las leyes de los niños que parten pronto de la tierra, para analizarlas más adelante para las madres en la tierra que tuvieron que perder a sus pequeños.
Todavía no piensa que no recibirá a su propio hijo, solo piensa en esas madres.
Ve a los niños allí.
Jeus entra a esa esfera.
Sí, madres, sus hijos se mantendrán con vida.
Y ese viaje es para la segunda parte, ‘Una mirada en el más allá’, dice el maestro Alcar.
Cuando vuelve de su viaje, su maestro empieza a consignar la sabiduría.
Pero de pronto el dibujante vuelve y por medio de él, esa personalidad espiritual dibuja una estrella, dentro de ella una cruz, y debajo una rama vital rota.
Jeus mira el dibujo y siente que esa cosa significa algo, porque, según su maestro, el dibujo es para su hijo.
Jeus ya lo sabe.
‘Maldita sea’, piensa, sale volando de sus labios, pero la vienesa no oye nada de eso, ‘¡eso es terrible!’.
¿Se está dibujando ahora la muerte de mi hijo?
No me da la gana.
Rompe el dibujo y esconde el lápiz de dibujar y el papel, él ya no se dará, ya no, para dibujar la muerte de su propio hijo, ¡quiere tenerlo!
Y ahora su maestro vive que Jeus se niega a servir, por primera vez se niega a ser instrumento y es precisamente lo que el maestro Alcar quiere obtener de él.
Los maestros quieren transmitir las pruebas irrefutables de que hay vida detrás del ataúd y de que vives allí como personalidad astral.
¡Esto ha de ser un apoyo para las madres!
Esto ha de mostrar que el ser humano no puede morir.
Pero se trata de la felicidad de Jeus y la de su mujer.
“Diablos”, maldice, está gimiendo ya, eso es increíble, ¡eso es terrible!
Y esos sentimientos permanecen dentro de él, no puede liberarse de ellos.
Pero ha escondido el tinglado, y que ahora intenten conseguir que se ponga a dibujar.
En este estado vive Jeus de madre Crisje, se opone, no quiere servir, se niega con determinación.
Y ahora su maestro mostrará, tendrá que probar de lo que es capaz.
El ser humano que no quiere, pues, tampoco puede pensar para aquello otro, y ahora la famosa telepatía ha quedado completamente desterrada, excluida, de la vida humana, lo cual los maestros quieren vivir por medio de Jeus.
El dibujo ha sido hecho trizas, pero el maestro Alcar sigue escribiendo y empieza con ese desdoblamiento.
Cuando eso está listo, Jeus lee lo que escribió.
Entonces empieza a pensar.
No se atreve a mirar a su maestro a los ojos.
Sin embargo es consciente de que se trata de su vida y de su hijo.
¿Qué hace Jeus?
Con decisión despedaza el capítulo y lo tira a la papelera.
No le da la gana escribir, dibujar, y quiere tener a su hijo y nada más.
Pero ¿qué hace su maestro? ¿Qué quieren hacer los maestros?
Con precaución habla con la vienesa, a pesar de todo quiere prepararla para el suceso, porque perderán a su hijo.
—¿Y si te imaginaras... —empieza—, que nuestro bebecito volvería a las esferas de luz?
Eso es posible, ¿no?
¿Qué dirías entonces?
—No diría nada, quiero tener a mi hijo.
Por favor no sigas con tu palabrería.
Jeus vuelve una y otra vez, pero cuando siente que va demasiado lejos y ella se pone nerviosa, lo entrega, en todo caso para ella; sin embargo es consciente: ella sabe lo suficiente para más adelante.
Cuando empiece la desgracia podrá volver a acogerla, pero esas son tonterías, igual que ella, quiere tener a su hijo.
¿Está ahora impotente el maestro Alcar?
¡Jeus se niega tajantemente!
Y sin embargo su maestro debe seguir.
Con cuidado vuelve a agarrar a Jeus del cogote, lo priva de sus pensamientos y sentimientos; en contra de su “voluntad”, el maestro Alcar se vuelve a colocar delante de la máquina de escribir, y retoma el capítulo sobre las esferas de los niños.
Ahora Jeus vive en su subconsciente y su maestro no le da a vivir ni un solo pensamiento; no siente nada de lo que va a ocurrir allí arriba en la conciencia diurna.
Después de escribir —la sanación sigue como si nada, a eso está abierto— el maestro Alcar lo mantiene en su poder, en este estado, por lo menos en un cincuenta por ciento de sus sentimientos.
Jeus es él mismo y a la vez no lo es.
Quien hable con él piensa que es él a toda máquina, pero eso no es cierto ni posible; no obstante es fuerte e intensamente consciente gracias a su maestro que vive en él.
Todo va bastante bien, los enfermos reciben el aura vital hasta el último gramo, pero aquello otro, el dibujo y la escritura, a eso no se presta, no piensa para eso, pero un poco más tarde está delante de la máquina de escribir y recibe.
La escritura debe seguir, pero no le da la gana servir.
En esto, Jeus ya no sabe que sigue allí, ahora está verdaderamente poseído por una personalidad astral.
Si el maestro Alcar fuera un seguidor de las tinieblas, nunca volvería a liberarse, seguiría poseso y a Jeus ya se le podría ir guardando.
Ahora ves cómo ya está viviendo él mismo las leyes para la demencia; pero de estas recibirá la sabiduría más adelante, y las volverá a vivir.
Esto, pues, desactiva cualquier grado para la telepatía..., parapsicólogo.
¡Cualquier pensamiento telepático!
Esto ocurre al margen de él, no vive nada de esto, y no puede influir en él ningún ser humano de la tierra.
Si este capítulo llega a la tierra, será un milagro astral, y demostrará que detrás del ataúd hay vida, ¡que el alma detrás del ataúd es una personalidad astral!
¡Y es lo que ocurre!
Una vez más —han pasado cuatro días—, Jeus lee lo que se ha escrito.
Y una vez más desaparece en la papelera.
Pero Nuestro Señor sabe de qué se trata.
Esto es una lucha humana imponentemente bella, frente al mundo espiritual.
Es un suceso oculto, Egipto, cuyas leyes conocías allí hace mucho tiempo, pero que son vividas ahora por Jeus para transmitirlas a esta humanidad.
Los ángeles en los cielos siguen a Jeus.
Millones de seres humanos de la tierra lo siguen a él, Jeus de madre Crisje, saben lo que representa y lo que va a ocurrir con su hijo.
Comprenden esta lucha; como ser humano, Jeus se niega a recibir, y es lo que el otro lado quiere porque este acontecimiento ¡te demostrará irrefutablemente que no existe la muerte!
¡Esto hará que La Parca estire la pata!
Crisje, ahora Jeus le tira la corona de su horrenda sesera, Jan Lemmekus, ¡cómo te vas a chupar los dedos luego!
Pero esto va a ser demasiado para su maestro, tiene que seguir.
El niño en la vienesa tiene siete meses.
Ahora el maestro Alcar lo hace de otra manera; desciende en Jeus y le dice a ella:

—Enseguida haremos un dibujo para su hijo.
Cuando esté listo, se hará cargo de él usted.
La vienesa no dice nada, nunca lo hace cuando alguna vez el maestro se dirige a ella; piensa y se siente feliz.
¿Se está dibujando para su hijo?
Ella no sabrá, no siente que es la muerte de su Gommel... lo que significa pequeño gnomo, al que se le nombra así en la ciudad de Viena, donde ella algún día vivió, pero tiene que aceptar el regalo.
Que si más adelante lo apreciará, esa es otra historia.
El dibujo se hace en dos veladas, así que el maestro Alcar sabía dónde Jeus había escondido las cosas necesarias.
Y ahora ella oye:
—Esto es para su hijito.
Ahora a Jeus ni se le ocurre despedazar el dibujo.
De hecho no puede materializar el pensamiento de romperlo, la mitad de su personalidad interior se niega a hacerlo.
Ahora el maestro sigue, termina el capítulo del libro y lo manda a la imprenta.
Allí ya han empezado.
Todavía no tienen dinero para pagarlo, pero eso ya se arreglará.
Jeus queda liberado de inmediato, vuelve a ser completamente él mismo y sabe ahora que la segunda parte ha ido a la imprenta, ya no puede hacer nada para cambiarlo.
Quince días antes de que nazca el niño, se vuelve a desdoblar.
Ahora su maestro lo conecta con el bebé; el maestro Alcar hace que esa vida despierte y además sea consciente.
Ahora el niño, como una personalidad astral, le cuenta que nacerá muerto, que volverá al lugar de donde vino, a las esferas de luz, y que estuvo aquí para vivir el crecimiento y la eclosión dentro de la madre.
¡Eso se lo dice a Jeus su hijo nonato!
Y Jeus ve que el niño es consciente.
Puede seguir ese proceso dentro de la madre, lo ha de aceptar, lo que también vivió ya siendo niño, cuando gracias a su maestro llegó detrás del ataúd, donde era mayor, y donde podía hacer que se meciera el moisés.
Es consciente ahora de que recibe y de que se le concede vivir un imponente milagro.
También sabe ahora que habría recibido una niña, pues ¡es una niña!
Cuando Jeus vivió esto, todos los más elevados estuvieron presentes.
Es el mismo maestro Cesarino quien le aclara estos imponentes milagros.
Han atraído a un espíritu de la luz, eso Jeus lo ve.
¡Y todo esto es para demostrarle a la humanidad que no hay muerte!
Allí su hija ya tiene treinta años y puede contarle todo de su propia vida.
Ya le está diciendo que más adelante se volverán a ver, pero entonces en las esferas de luz.
Ahora Jeus debe desprenderse, pero debido a estas pruebas se ha hecho mil años mayor, e indeciblemente fuerte.
Te pregunto: ¿vivieron esto Dante, Pitágoras, Ramakrishna, Krishnamurti, tu Rudolf Steiner? ¿Vivieron esto y pudieron pasarlo a la humanidad Mahoma, el Buda, Krishna y cientos de grandes de la tierra?
No, te decimos, ¡ellos no vivieron esto!
¡De ninguna manera!
Ninguno de ellos, ni la Señora Blavatsky, ni el Antiguo Egipto; esto solo es posible en tu propio siglo, porque ¡Jeus sirve para el Siglo de Cristo y SU universidad!
Ahora puede entregarlo todo y espera tranquilamente.
Ahora es un imponente milagro para él y su maestro le da a oír todo.
¡Las pruebas son enormes!
Ha ocurrido al margen de su “voluntad” que los maestros más elevados hayan querido desconectar cualquier pensamiento, como ya te dije, lo que se llama telepatía.
Los dos dibujos, hechos para Gommel, un regalo para todos en la tierra, los encontrarás en la segunda parte de ‘Una mirada en el más allá’.
Porque después del primer dibujo recibió otro más, y ese representaba la reencarnación de Gommel.
¡Estos dibujos dejaron destrozada a La Parca!
Pero ¿es suficiente eso para convencer a toda la humanidad?
Las masas materiales no entran en el tema y destruyen todo.
‘Pero’, piensa Jeus, ‘este libro no terminará en manos del señor médico; ese hombre, que reviente’.
Pero hay millones de personas que están esperando, convenceremos a cientos de madres, les contaremos que no pierden a sus queridos, sino que los volverán a ver detrás del ataúd.
Gommel llega a la tierra hecha pedazos.
Al pasar por el cordón umbilical, la niña se ha estrangulado ella sola.
Jeus tiene que enterrar a Gommel.
No hay nadie con él en esta fría mañana, otra vez está más solo que la una.
También dio pruebas al médico; le contó al hombre que su hija había nacido muerta y que tenía que ser niña, lo cual el hombre no pudo más que aceptar.
¿Quién y qué es ese hombre?
Es Jeus de madre Crisje, doctor, ¿no lo conoce?
¿Dónde están sus amigos espirituales?
Sin embargo llora hasta no poder más, también la vienesa llora mucho, llega a casa con las manos vacías.
Y Jeus sabe ahora: no se le dará a ver la sangre de su sangre; a él no se le ha concedido esa felicidad.
No, también esas leyes las conocerá y también de eso se desprenderá.
Miets está en el Barbara... un cementerio en La Haya, por Crisje fue enterrada en suelo bendito, a Gommel también la pondrán junto a Miets.
Jeus, solo, lleva a su hijita.
Ni uno de todos esos amigos espirituales lo acompaña para poder hablar con esa vida, tiene que hacerlo todo él solo.
Con el sepulturero camina hacia la pequeña tumba de Gommel.
‘Dios mío’, piensa, ‘qué imponente que es todo’.
Y allí van, estas dos personas, una al lado de la otra, Jeus carga el pequeño ataúd.
¿Qué es eso?
Sí, es cierto, incluso un niño así pesa, ya ni sabe cómo debe cargarlo, y no quiere que el hombre a su lado lo ayude.
Pero de pronto está allí Miets.
Miets, ¡ay, Miets!
Miets lo ayuda a cargar y ahora ya no cuesta nada, ya no siente el pequeño ataúd.
Allí está la tumba.
Ahora Miets le dice que Gommel yacerá justo encima de ella.
Eso Jeus se lo dice al hombre y ya lo investigarán más tarde.
Gommel recibe sus flores, compradas por él mismo y la vienesa.
Y entonces cae en trance; el maestro Alcar habla a Gommel, a Miets y al enterrador.
Este dice que nunca antes ha vivido algo así.
¿Es usted entonces ese chófer famoso del que habla la gente, señor?
Santo cielo, entonces leí su primer libro.
El hombre reconoce a Jeus por su discurso de trance, y eso puede contárselo a toda la gente que todavía le queda por conocer y vivir debido a su trabajo, porque esto es celestial.
El hombre llora de felicidad y —lo sabemos— nunca olvidará esto.
Sí, Gommel yace encima de Miets y allí no descansa, sino que yace en un buen lugar; vienesa, ¡despréndete!
Lo que Jeus vivió donde las hermanas católicas es aterrador para su alma y su personalidad.
Pero ¿qué pasó para que terminaran allí?
Sí, también estaba allí la mujer de Bernard y ella dijo que era un buen lugar.
Así también la vienesa volvió a parar entre católicos.
Pero cuando Gommel nació, la habían dejado en la capilla mortuoria.
Allí Jeus volvió a ver a Gommel, arrojada a un rincón como un cerdo sacrificado, porque se enteraron de que eran apóstatas.
Pero Jeus vio que un niñito de dos kilos, una pequeña escultura, muerto también, yacía allí, y se velaba y rezaba por él día y noche.
A toda hora estaban las hermanas allí para rezar, era tan hermoso.
‘Sí, es cierto’, piensa Jeus, ‘era hermoso, pero ¿por qué condenaron a su Gommel?’.
Más tarde despotricará por eso, ¡luchará contra eso!
¡Son porquerías!
Allí se trata del dinero y del mejor “yo” dentro del ser humano, de lo que no entienden.
¡Hasta que no estuvo allí no conoció a fondo las porquerías de la iglesia católica!
Miets se despide de él, pero es el maestro Alcar quien lleva a Gommel a la cuarta esfera, porque Gommel era una maestra antes de nacer, es decir, una personalidad astral consciente.
Por supuesto que Jeus volverá a ver a su hija.
La vienesa llega a casa, el primer libro ya ha convencido a muchas personas; desde Canadá, la India, Estados Unidos, Alemania y muchos otros países llega ropita para Gommel, y flores para la madre, ahora que se han enterado de que no habían recibido a su hijita.
Jeus hizo que treinta libros rodaran por el mundo como una bola de nieve.
¿Recibiste uno?
Estos libros fueron pasando a amigos y conocidos, pero escribían a Jeus para decir dónde estaban.
Así recibió baúles llenos de cartas de lectores agradecidos, finalmente, los libros terminaron en manos equivocadas —católicas o protestantes— y se echaron al pequeño fuego humano.
Ni uno solo volvió a su casa, pero ya han hecho su trabajo.
¿Todavía no han vendido cien los miembros de su círculo?
No, todavía no, ¡siguen creyendo que él tiene que dejar de escribir!
Dios mío, ¿son ciegas esas personas?
Y aun así Jeus va a las sesiones, aunque desganado, aunque sepa que pronto las levantará, y todo lo que se oirá entonces.
¡También eso llegará!
Siguen llegando torrentes de flores desde todas partes para la vienesa y su hijita perdida, no: eterna.
Pero ¿qué tal esto como pruebas de la pervivencia?
Es imposible recibirlas mejor para tu vida, porque ¡estas llegaban a tu conciencia desde los cielos más elevados!
Mientras tanto ya volvió a desdoblarse para los infiernos y los cielos, para vivirlos según el grado más elevado de todos para cualquier pensamiento y sentimiento humanos, y ese viaje pertenece a la tercera parte.
Y ahora Jeus verá a Gommel en las esferas.
Madres, ¡hay que ver esto como un mensaje para sus vidas!
Está ante Gommel, pero primero tuvo que sintonizarse por completo con esa vida.
Entonces vuelve a ver a su hija y la carga en sus brazos.
Cuando vuelve de ese viaje puede contarle a la vienesa que su hija vive y que más adelante, ¡la volverá a ver!
Primero atraviesan los infiernos, ahora se le está atacando allí, el maestro Alcar entrega todo, porque Jeus tiene que atravesar esto, o más adelante estará ante el derrumbamiento humano.
Eso llegará de cualquier manera, pero puesto que el maestro aborda las leyes más profundamente, a Jeus se le dan a asimilar más cosas, y si el maestro Alcar quiere ir todavía más a fondo después, Jeus tendrá que conocer estos mundos conscientemente, si no estarán tarde o temprano ante el alto espacial.
Entra ahora a las siete esferas detrás del ataúd; es el maestro Cesarino quien lo acoge para mostrarle a Jeus la séptima esfera, su mundo, lo que para él es una felicidad universal.
Y luego, el maestro Alcar vuelve a la tierra con él.
Ahora es difícil para él allí; por el noventa por ciento vive en las esferas y no puede liberarse de ellas.
Conoce ahora los mundos tenebrosos que el ser humano ha creado para sí mismo, y los mundos elevados, en los que no vive más que felicidad.
Y ese amor universal lo echa en falta en la tierra, nadie puede ayudarlo, ¡esto lo tiene que procesar él mismo!
Ha empezado la lucha de un solo ser humano frente a mundos, odio, maldad, violencia, para el desarrollo de esta humanidad.
Ay, me haría falta escribir diez libros solamente sobre eso, pero la intención es otra.
¡Esta lucha se hará mil veces más fuerte e intensa cuando el maestro Alcar aborde más profundamente las leyes de Dios, de la vida y la muerte, de la paternidad y la maternidad!
Es suficiente que diga: Jeus echa los hígados luchando, y nadie lo comprende.
Nadie puede seguirlo, nadie percibe su amor enorme para toda la vida de Dios.
El maestro Alcar llega a socorrerlo, al siguiente día lo libera de su organismo y lo lleva a la tercera esfera detrás del ataúd, en la que Jeus se encontrará con otro gran médium, a saber: el estadounidense Jackson Davis, que vivió la misma formación que Jeus.
Ese le cuenta de qué cosas cuidarse en la tierra.
Le dice a Jeus que va más profundamente que lo que él jamás recibió o se le concedió vivir; Davis le dice a Jeus que recibirá la “cosmología” para la que también él había servido, pero que ahora será traída a la tierra.
Toda esta noche es uno solo con Davis, ¡dos hijos de Nuestro Señor que van a entregar sus vidas por la evolución humanamente espiritual!
Davis ya ha llevado a cabo su tarea y el mundo recibió de él algunas obras espléndidas.
Davis le cuenta de su “varita mágica”, Jeus recibirá su “roca vital” por la que podrá realizar su tarea más fácilmente; sabe a ciencia cierta que sirve para la humanidad y los maestros.
¡Vuelve a su organismo reconfortado!
Wolff ya pintó su roca vital.
Ahora que vuelve a casa de visitar a los enfermos, el maestro Alcar quiere darle la evidencia de que la roca vital tiene realmente un significado.
El maestro Alcar lo hace tomar una fotografía de la pintura, encima del conjunto aparece una cruz como signo de dignidad de que él, Jeus de madre Crisje, sirve a Cristo.
Es un regalo imponente para su vida y personalidad, y recibirá un lugar en la tercera parte, en ‘Una mirada en el más allá’.
Ahora es André quien debe representar a Jeus y Jozef como personalidades materiales.
El maestro Alcar le enseña cómo vivir su vida material; André vive dentro de él y es el instrumento que Jeus y Jozef entienden, y está como André ante la división de su personalidad.
Esto permite que la vida diaria se divida más fácilmente.
La vida material y espiritual deben ser divididas, o no llegará.
Y ya solamente para esto se desdobla diez veces, para que su maestro le enseñe, de modo que sepa cómo actuar ante todos estos mundos en los que vive simultáneamente.
Y esto, pues, es el gran arte para Jeus, Jozef y André, esto es imponente y también lo conocen los grandes, todo ser humano, todo artista ha de aceptarlo, y ¡también para André, Jeus y Jozef es una necesidad natural!
Jeus y Jozef hablan a tu vida si se trata de asuntos materiales, ¡pero ahora André es el maestro!
Y ¡si pudieras seguirlo por dentro!
“Ay, Dios mío”, gime de vez en cuando, “ojalá hubiera algo de André que yo pudiera contarle a este mundo, qué feliz podría yo hacer a cada ser humano”.
Su mujercita, la vienesa, solamente vive a Jeus y a Jozef... porque no puede seguir a André o vivir ese mundo, ni tampoco puede entrar en él.
¿No es esto sencillo?
Así es como el maestro Alcar arma esta personalidad, de lo cual se encargó como maestro cósmicamente consciente; todos los contactos ocultos, así como las vivencias de su juventud, forman parte de André, se han convertido en la posesión de esta “personalidad universal”.
¿Todavía vas a decir que Jeus y Jozef... están detenidos en esta vida? ¿Que los grandes médiums no son más que esclavos?
Conviértete en un esclavo así y el espacio de Dios estará en tus manos, junto con el amor universal que vive dentro de André, pero que ni Jeus ni Jozef pueden ofrecer, que ningún ser humano de la tierra puede vivir, porque esa alma no posee este contacto ni tampoco siente esta profundidad.
André se ha convertido ahora en un “príncipe del espacio”, pero ¡en la tierra lo cargan Jeus y Jozef!
Cuando André vuelve de las esferas, Jozef se hace cargo enseguida de toda la personalidad, y se asegura de mantenerse en armonía para la sociedad humana, los quehaceres por y para cada día, cada hora.
Y esa personalidad sigue sintonizándose socialmente, de lo contrario la vienesa no podría comprender a este ser humano; Jozef se adapta de milagro una y otra vez, y han recibido una existencia imponentemente hermosa.
André no está casado con ella, pero Jozef sí, y él termina su tarea, se encarga también de que este reciba esta vida.
Y resulta ser difícil, pero hay amor, y es posible gracias al amor.
Sigue a tus artistas, síguete a ti mismo y sabrás lo que quiero decir.
Tal vez también tú debas dividirte, y cada ser humano debe saber hacerlo, pero para esta tarea divina para Jeus, Jozef y André, todo es diferente, es sobrenatural, porque ¡André a su vez carga a todos!
¿Y no es esa la felicidad para tu propia vida?
Si despiertas gracias a esto, se trata del arte, de tu tarea en y para la sociedad, que te bendice como hombre y mujer, que te da la felicidad y ¡por el que vives tu “amor”!
Si entiendes ahora de qué se trata, pero miles de seres humanos no te comprenden, ya entonces hubo víctimas, corrían alejándose de la vida del otro, y sin embargo este es un fundamento milagroso para la vida material, por el que ¡solamente se puede vivir el gran amor!
Es muy lógico que por medio de esto se hayan escrito los libros, que se haya originado el arte, y que la vida del hombre y de la mujer pueda ser llamada como un “paraíso”, que tus obras de teatro hayan recibido luz y además viabilidad vitales.
Jeus, Jozef y también André asimilan todo esto y lo ponen en manos de la vienesa; si sabe comprender y procesar esto, recibirá un amor que solo unos cuantos de la tierra han vivido.
Y ella misma tiene en sus manos esta increíble felicidad, inexistente y aun así verdadera, ¿verdad?, como André, ella posee una personalidad propia y ahora deberá probar y demostrar lo que quiere, lo que quiere hacer con su vida material.
Y también eso tú lo tienes en tus propias manos, cada ser humano está ante esta división, pero sobre todo ante el disfrute, la felicidad que es y se llama arte, ¿no es cierto?
Reinas de la tierra, tu masculinidad o feminidad está fuera de tu matrimonio como ser humano, pero le da a este empuje, la felicidad, si comprendes tu vida y tarea propias, de lo contrario todo se derrumba y no queda nada de toda esa felicidad.
¡Ahora habrá miseria!
El maestro Alcar le enseña eso a su instrumento y puede seguir trabajando en ello por medio de André, más adelante estas tres personalidades tendrán que demostrar qué es lo que pueden asimilar en realidad, porque eso se avecina, ¡llegará irremediablemente!
Debido a que las esferas de luz arremeten contra esta personalidad, la pureza de ese mundo le pega a Jeus en la tierra, la violencia del mundo material quiere hacer que él se hunda, tienen que demostrar de qué son capaces, si no el maestro Alcar estará impotente más adelante porque esta personalidad se desplomará.
Y acabamos de empezar, solo se nos ha concedido echar algunos pequeños fundamentos a través de estos primeros tres libros, ¿qué pasará después, entonces?
¿Cómo serán, estos tres?
Nosotros ya lo sabemos, y ¡también entonces ofreceremos ayuda a André, Jeus y Jozef!
Seguramente sientes que sobre estas tres personalidades escribiríamos diez libros si tuviéramos el tiempo de hacerlo, porque ¡gracias a ellas entramos a los “sistemas filosóficos”!
Es de lo más lógico que Jeus, como Jozef-André, adelante volando a Sócrates y Platón, nadie puede dejarlo atrás, porque es el instrumento de los maestros, y sus maestros puede seguir, pero sobre todo ¡porque está en manos de un “cósmicamente consciente”!
Pero... no hay suficiente dinero para la segunda parte.
Jeus regalaba los libros, tenemos que darle un toque de atención: afecta a la fuente, a ese dinero ganado a tan duras penas, todavía no se están vendiendo tantos libros, los espiritistas piensan que ellos mismos lo saben todo mejor y que no les hace falta una verdad celestial, ese palabrerío desenfrenado de diferentes mujeres y hombres sobre las esferas de luz, el imponente engaño que Jeus ve es un bien árido, esas personas son ciegas, quieren ser algo ellas mismas y no necesitan de sus libros.
Por ahora no tiene que contar con la gente espiritualista en la tierra.
Los teósofos tienen sus propios libros, también los rosacruces, aunque todas estas sectas pudieran aprender mucho de Jeus, no lo necesitan y no están por la labor de cederle el lugar que poseen, ellos siguen montando sus caballos blancos y no les pasa por la cabeza decir a Jeus: “Sí señor, te conocemos, te esperamos; mira, maestro, ahora queremos seguirte”.
También eso deberá constatarlo conscientemente más adelante y ¡solo entonces sentirá que el ser humano detiene la evolución espiritual, que la destruye por sus propios tejemanejes!
¡Eso es imposible, porque estamos aquí nosotros!
Pero ¿entonces qué, Jeus? Después el impresor necesitará dinero.
Seguramente sientes, estimado lector, que los mismos maestros han tenido los libros en sus manos, y que seguirán teniéndolos.
Eso, en el primer lugar de todos.
Y es que si Jeus terminara con un impresor equivocado, entonces ese hombre lo engañaría, la iglesia católica como editora pone su trabajo y el nuestro en la hoguera, en un breve tiempo se habría desterrado nuestro trabajo; ahora que nosotros mismos tenemos la imprenta en nuestras manos —Jeus toma conciencia de eso solo ahora— se ha prevenido ese peligro.
El editor le habría dado dinero, le habría quitado el derecho de editar y entonces habríamos vendido nuestro trabajo junto al mensaje, lo que se ha evitado ahora, aunque para Jeus y para nosotros las cosas vayan a ponerse difíciles.
¿Dónde está el ser humano en la tierra que le da unos miles de florines por los libros?
¿Qué piensa de esto?
Pasan tres meses, la segunda parte está en la imprenta, casi lista, y él no tiene el dinero.
Las pinturas no reportan tanto.
En cuanto a las sanaciones, no las convierte en un negocio lucrativo, nunca pide, ni siquiera a los ricos, por encima de dos florines cincuenta... Se siente orgulloso de no estar a la venta, lo que mancillaría sus imponentes dones, pero ahora hace falta dinero para los libros.
Y no puede ayudar a demasiadas personas, porque necesitamos sus fuerzas para la escritura, y ¡esa es la primera tarea de todas!
Entonces se le acerca un jardinero, el hombre ha leído su primer libro.
“¿No me permite ayudarlo para este imponente trabajo?
¿No puedo darle diez mil florines?”.
“No, no puedo aceptar dinero, señor”, dice Jeus.
Y no queremos eso, porque todas esas personas ahora no hacen más que echar a patadas en la miseria a Jeus, entonces podrá inclinarse ante esta gente el resto de su vida.
Hasta ahora no ha venido ni uno solo que quiera servir a Cristo desde el corazón humano, siempre vuelve a ser con la idea: entonces podré lograr algo.
¿Ves? Es lo que el maestro Alcar quiere evitar.
Más adelante sí que será posible, pero entonces pondremos el trabajo en manos del mundo, de los seguidores de André-Dectar... y todo será diferente.
Pero qué le dice Jeus a ese hombre, cuando este admira sus pinturas:
—Las hago para venderlas, y ese dinero es para los libros.
Así podré seguir, ¿entiende?
El hombre no llega a darse cuenta de que ayuda a Jeus comprando una pintura espiritual de esas.
Jeus piensa en el maestro Alcar.
Le pide sin rodeos a su maestro que por favor le dé a ese hombre los pensamientos para darse cuenta de lo que puede hacer.
El maestro Alcar le contesta: es que entonces soy yo quien compra la pintura y no provendrá de su corazón.
El ser humano debe tener conciencia de que renuncia por completo a sí mismo y de que sirve ahora a los maestros, pero que Jeus debe seguir su propio camino.
No queremos que más adelante vengan a él: “Sí, sin duda que se lo di, pero ahora yo mismo necesito algo, ¿puede devolverme algo?”.
Eso es por lo que vela el maestro Alcar.
Otro le ofrece cinco mil florines —solo tiene que firmar la libreta de ahorros del correo— si sigue con las sesiones de espiritismo a oscuras.
Lo ves, esta gente piensa en algo, quiere hacer algo, pero entonces Jeus se convertirá en esclavo de esos personajes y eso debemos prevenirlo, y por lo tanto no puede aceptar ese preciado dinero.
Pero hay mucho más.
El maestro Alcar ve que mucho dinero está manchado de sangre.
¿Nuevamente debemos llevar a cabo, terminar el mensaje para y de Cristo con dinero criminal?
Queremos evitarlo lo más que se pueda y debido a que Jeus mismo quiere pelear por todo no hay maestro capaz de privarlo de ese honor, de quitarle esa felicidad, porque Jeus sabe ya desde hace algún tiempo qué tesoros espirituales le dan su tarea y el trabajo a su vida y a la de la vienesa, si es que él mismo puede llevar las cosas a ese punto.
Pero el maestro Alcar sabe hacer más que eso.
La madre de André vive en la tierra.
Y esa madrecita de Francia puede ayudarlo.
El maestro Alcar sabe dónde vive ella en este momento.
Primero hace que Jeus deje consignado:
“Esta noche, el siete de septiembre de 1935... ya sé que mi madre, mi madre de mi vida en Francia, me ayudará a publicar la segunda parte de la trilogía ‘Una mirada en al más allá’...
Cuando ella venga a verme, podré decirle: ‘Fui tu hijo en esa vida, y eso significa que existe un “renacer en la tierra” para el hombre y la mujer’”.
Jeus preguntó a su maestro:
—¿Qué está haciendo usted, maestro?
—Vendrá a verte, Jeus, y te traerá el dinero para esta edición, el único dinero que nos hace falta, el resto seguirá por sí mismo, es decir: entonces habremos vendido suficientes libros.
Así que espera con calma, yo te la mandaré.
Pasan tres meses.
Jeus esperó tranquilamente, el libro saldrá hoy o mañana.
¿Todavía no viene la mujer?
Conoció a muchas personas, gracias a los círculos que ha ido visitando, personas que vinieron a él gracias a su libro, pero no sabe cuál de todas estas señoras es ella, sin duda que no es una de las del círculo grande o ya le habrían ayudado desde hace mucho tiempo, pero todavía no lo comprenden y no hacen nada por Jeus.
Tampoco habla allí de lo que espera; ahora que esas personas se han mostrado así, de cualquier manera no puede llegar a ellas interiormente.
No, su madre no está entre ellas.
Una tarde, viene a verlo una señora.
Está sobresaltada y de pronto Jeus sabe que es ella.
Agarra la escritura que recibió, la deja en la mesa y ahora ella puede contar lo que le pasa.
Dice:
—Esta noche viví algo milagroso.
A las tres fui despertada de verdad y entonces tuve una visión.
En ella vi a Anton van Dyck y me dijo: “Vaya a buscar a Jozef Rulof, él es André, su hijo de Francia.
Yo soy Anton van Dyck, su maestro.
Tiene que ayudarlo.
Necesita su ayuda para pagar su segundo libro, ‘Una mirada en el más allá’.
¿Quiere ayudarlo, en el nombre de los maestros? ¿En el nombre de Cristo?
Entonces vaya a verlo.
¡Hace falta un importe de dos mil florines!”.
Cuando la señora termina de hablar, Jeus pone en la mesa los escritos que recibió.
Todo encaja, esta bella alma daría todo por este trabajo y siente gratitud por poder servir, pero sobre todo porque se le haya concedido encontrarse con su hijo del pasado.
Y ahora eso se ha convertido en un lazo, él la apoyará por medio de sus fuerzas, le da una tarde a la semana para hablar con él, por lo que ella ya no estará sola.
Déjame contarte y entonces sabrás enseguida, cómo Jeus y también la vienesa sin embargo tuvieron que enmendar eso otra vez, cómo la recibieron cada miércoles por la tarde durante siete años... ¿lo estás oyendo...? Siete años.
Entonces Jeus podía dejar de lado su trabajo y hablar, contarle de sus viajes y de las leyes.
Se convirtió en un tiempo que lo hizo sentirse quebrado, pero el maestro Alcar lo quiso, porque lo fortalecería en su carácter.
Durante siete años le sirvieron como a una madre.
Durante siete años, exactamente a tiempo, entraba ella a su vivienda y entonces era cosa de estar bien sentados y dar la manita, de servir, servir hasta el punto, dar tanto a esta vida, hasta el punto de que ella de verdad pudiera decir: “¡Me han acogido los maestros del otro lado!”.
Jeus y la vienesa le sirvieron, es como si hubieran pagado la suma con sangre, dando cordialidad y sabiduría; ¿quién no habría querido eso?
Así es como son los maestros, es lo que los instrumentos deben poder llevar a cabo.
Todo iba de maravilla, ¡fue imponentemente hermoso para todos!
Otros se preguntaban, “¿Por qué esa recibe tanto de Jozef, y nosotros, nada?
No lo decían.
Solo la llegada de la guerra, en 1943..., puso fin a este contacto, porque los ancianos salían de la ciudad, tenían que abandonarla, y la madre de André volvió a valerse por sí misma, podía probar de lo que era capaz, y mostrar a todos los que estaban abiertos las enseñanzas de los maestros lo que había recibido de él en todos esos años.
Jeus y también la vienesa, ¡los ángeles saben cómo han (habéis) llevado a cabo esa tarea!
Eso fue arte, fue cumplimiento del deber, fue amor puro y, ¿no es cierto, Jeus?, así por lo menos cada vez pudiste descansar un momento.
Claro que sí, porque Jeus ya no sabía parar, quería trabajar día y noche, y también eso se evitó un poco gracias a este contacto.
Una cosa servía a la otra, y ¡lo demuestra el resto!
No tenía vuelta de hoja, salió la “segunda parte”, ya no teníamos preocupaciones para la tercera ni cuarta parte; poco a poco íbamos llegando a ese punto y las siguientes obras podían ser escritas con toda calma.
Cuando aparece la tercera parte, Jeus sale con la vienesa a Viena, recibe cuatro semanas de descanso.
Pero en Viena se pinta, lo graba la "Press", fue un viaje para no olvidar nunca.
Y luego no nos quedó más que seguir.
Ahora estamos ante el libro “Aquellos que volvieron de la muerte”.
Se describen varios lechos de muerte que fueron vividos por Jeus.
Jeus le da tratamiento a un sacerdote ruso.
El hombre tiene cáncer, Jeus ya no puede lograr nada para él, pero el hombre lo siente a él y lee sus libros.
Dice, “Imponente, pero demasiado hermoso para ser verdad.
Tan solo imagina que fuera verdad todo lo que escribes, mi chico querido”, dice el jefe de la iglesia rusa, “entonces muchas cosas se caerían, entonces todo debería cambiar, todo lo que nosotros le predicamos a la gente”.
Jeus está tratando a un paciente suyo, son las siete de la noche.
De pronto ve al sacerdote, que se ha desdoblado.
El hombre le cuenta que todo es verdad, que está vivo, y que esta noche a las tres y media morirá.
Jeus acoge ese mensaje.
El sacerdote está fuera de sí de felicidad y Jeus ve que su maestro, Alcar, está junto al ruso.
Y entonces el sacerdote dice que ahora debe volver a su organismo para terminar estas últimas horas dentro de su vestidura.
‘Dios mío’, piensa Jeus, ‘qué bella evidencia de la pervivencia es esto’.
Le pregunta a su paciente con el que está ocupado:
—¿No vio nada usted?
—No, ¿qué debería ver?
Ahora Jeus le cuenta a ese hombre lo que acaba de vivir mientras lo trataba, lo que le fue transmitido.
Dice que el hombre podrá leer mañana en los periódicos vespertinos que el sacerdote ruso, el jefe de la iglesia rusa, murió esta madrugada a las tres y media, pero que el sacerdote se lo acaba de contar.
Y es a la vez una evidencia para su vida de que la muerte no existe.
Y ocurrió, estimado lector.
¿También fue telepatía, parapsicólogo?
Jeus se lo cuenta a la vienesa y a algunos amigos para dejar constancia de esta prueba.
¿Aún no dice suficiente esto?
¡Hay conciencia humana detrás del ataúd!
El sacerdote moribundo se desdobló gracias al maestro Alcar y se le concedió darle estas evidencias a Jeus.
Esto también por su sentir y pensar compartido, también ese hombre parecía un niño feliz.
No, no es demasiado hermoso para ser cierto, esa es la vida detrás del ataúd cuando posees la luz interiormente.
Si esta alma hubiera sido tenebrosa, el maestro Alcar no habría podido darle esta felicidad a la personalidad, porque a las tinieblas, en cuanto ser humano, pues, les faltan los sentimientos para eso.
A esto se le puede llamar una gracia, pero para las esferas y los maestros ¡es la prueba de la pervivencia, y nada más!
Las pruebas se van amontonando, ya es una gran montaña ante la que se encuentra Jeus, ¡el mundo debería haberlo aceptado ya como un gran profeta!
Doctor, ¿está empezando a comprender lo que quiso destruir con su pluma?
¡Ya debe de quedarte claro que el doctor que hundió la primera parte no vivirá algo parecido!
Así es como reaccionan los ángeles para tu vida y conciencia.
Si es posible eso, entonces eres feliz detrás de tu ataúd, y si no lo tienes, ningún Dios puede ayudarte, ni Sus ángeles como enviados, ¡porque sintonizarás tu propia vida con el amor!
Y esa no la tienes... doctor, al contrario, usted destruye la autoridad divina.
¿Ya sabe lo que le espera detrás del ataúd?
En ese libro imponente y hermoso leerás acerca de otros lechos de muerte.
Todos fueron dados a tu vida para llevarte al despertar espiritual y eso es algo que está en tus propias manos.
Son regalos imponentes para tu vida en la tierra, ¡que llegaron a tu vida por medio de Jeus de madre Crisje!
Ya quisiera ver que vuelves a hundir sus libros.
Le dijimos que ya no mande los libros a los periódicos, allí solamente los hunden, de cualquier manera.
Esas personas piensan que se les concede hundir todo aquello de lo que no entienden, y que pueden hacerlo.
¿Por qué les pondríamos a su alcance los medios para hundirse ellos mismos, para aniquilarse para el otro lado?
Así que le damos a Jeus: deja que los libros hagan tranquilamente su propio trabajo, de cualquier manera no lo lograremos haciendo publicidad, porque esto no son novelas, ¡estos libros representan “ciencia espiritual”!
Quien esté abierto y posea los sentimientos... tarde o temprano se encontrará con los libros y exclamará, “Por fin, eso es lo que busco”.
Jeus ha recibido miles de cartas de esas personas, comprenden qué tesoro les ha puesto en las manos ¡y ese ser humano quiere poseer los libros!
¡Y también es él quien convencerá a otros de que existe una pervivencia detrás del ataúd!
Jeanne, el sacerdote, Gerhard el cochero y los demás se han convertido ahora en sus hermanos, entre quienes también se cuenta su madre de Francia.
Te preguntarás si Jeus también la sentía como una madre.
¡Sí y no!
Crisje se eleva por encima de todo y todo el mundo, ¡hasta las nubes!
Es Crisje quien recibe ahora en esta vida su gran amor.
Jeus aceptó a la madre de André como su hermana, no recibió nada más, ¡pero tampoco nada menos!
Si supieras cuántas madres y padres tuyos vivieron en la tierra, cuántos amores tuyos y de ellos, hijos de padres, padres de hijos, a los que ahora, sin embargo, sacas de tu casa a patadas, que se presentan a tu vida como un mendigo, o que tal vez serán tu juez, tu rey o emperador; sí, el amor de la India, Inglaterra, Estados Unidos, el Antiguo Egipto —pues todos los pueblos de la tierra han atraído tu vida—, están ahora ante ti todos los días, y los maldices, no quieres tener nada que ver con esas vidas, ¿porque hacen de putas, porque te traicionaron y vendieron?
Eso lo conocemos, tuvimos que aceptarlo detrás del ataúd, porque nos ubicó ante nuestro propio pasado, ante la “reencarnación”, y ¡pudimos inclinarnos ante eso!
Hemos estado en la tierra millones de veces para ir conociendo, gracias a la Madre Tierra, las leyes de Dios y para asimilarlas, pero ¡por las que se nos posibilitó vencer este espacio como nuestro propio “universo”!
Solo cuando hubimos completado nuestro ciclo de la tierra entramos al mundo consciente y astral, y ¡lo conocerás gracias a los libros de Jeus!
Pero ¿sientes ya qué imponente se está volviendo todo?
¿Y adónde lleva el maestro Alcar a Jeus de madre Crisje?
¿Con lo que lo conectará?
¿Lo que la “Universidad de Cristo” tiene para dar a tu vida?
Jeus escribirá una treintena de libros y los transmitirá a tu vida.
Ahora tendrá un poco de sosiego, pero pronto empezaremos, pronto podré empezar “yo” con mi vida, se me concederá hablar de mi vida por medio de Jeus y él recibirá ‘El ciclo del alma’... conocerá a Lantos Dumonché, el José de su juventud.
Todavía no podemos llevarlo de vuelta a su juventud, tenemos que seguir dentro de lo consciente, más hondo y más elevado, y no volver; pero esos primerísimos fundamentos de su juventud serán más adelante los pilares cósmicamente conscientes para la “Universidad de Cristo”... un templo que construirá contigo o más adelante con nuestros seguidores.
Jeus recibe el templo interior; ¡el templo material vendrá después!
El cochero Gerhard vuelve a Jeus y es recibido en la tierra, aprendió a inclinar la cabeza.
También el sacerdote vuelve a él y ahora puede contarle qué cosas hace.
Le dice a Jeus que irá a la luna para vivir allí las primeras revelaciones, llevadas a la materialización por Dios, ahora hace viajes cósmicos, e igual que Jeus se ha vuelto un adepto de los maestros.
También él ha recibido a su guía, que le enseña y que le aclarará todo detrás del ataúd.
Ahora espiritualizará la “cosmología” de su propia vida, se elevará más y después también llevará a cabo una tarea en este mundo.
Y con él millones de personas de la tierra que posean luz, de lo contrario no podremos usarlas.
Más tarde se te preguntará: “¿Conociste a Jeus de madre Crisje en la tierra?”.
Sí, eso será entonces tu felicidad adquirida, tu bendición para esta vida espiritual.
Ven, sigue adelante, queremos verte feliz, ¡te esperamos a ti y a los tuyos, si también ellos están abiertos y aman todo lo que fue creado por la “OMNIFUENTE”!
¿O hundiste allí a Jeus de madre Crisje?
¿Destrozaste sus libros? ¿Los ridiculizaste ante millones de personas porque pensabas que eran las palabras de un loco?
¿Te reíste de él a sus espaldas cuando hablaba de un Dios de Amor?
¿Dijiste a otros que era un canalla, un pedazo de veneno, un estafador, tal vez?
Entonces no perteneces a las esferas de luz, sino a los que sirvieron a las tinieblas, que estaban abiertos a satanás y al diablo, y se desahogaban a costas del bien; ¡perteneces a los traidores de Cristo!
Nosotros no te imponemos el alto espiritual, ya lo hiciste tú mismo allá.
Pero viste a su “profeta” y no lo reconociste, te habló a ti y a los tuyos y empezaste a dudar para después aniquilarlo, mancillarlo e infectarlo; tú mismo te pesaste y echaste a perder tu mejor “yo”, lo vilipendiste, pusiste las cartas sobre la mesa, eso es seguro, pero a favor de las tinieblas.
Todos ustedes (vosotros) que ahora pueblan (pobláis) la tierra, algún día se verán (os veréis) ante Jeus de madre Crisje, ante sus maestros, que los (os) han servido como los enviados de Cristo, quien en la tierra es representado por Jeus.
Algún día, créeme... sus libros estarán en cada casita de la tierra, ¡porque sus enseñanzas son las de Cristo!
Las universidades, es decir, las facultades espirituales... ¡tienen que aceptarlo a él para la eternidad!
¡Esto será la doctrina para la humanidad entera!
Antes de que empecemos con ‘El ciclo del alma’, su maestro dará a Jeus un poco de tranquilidad, pero recibirá el mensaje de cerrar el círculo de la señora G.
Y ahora hay rumores.
¿Seguro que eso es puro?
¿Pueden seguir aceptando la palabra de los maestros?
Lo preguntan y reciben: “Sí, el círculo se cerrará ahora, después, más tarde sabrán (sabréis) por qué”.
Se avecina una guerra horripilante, pero eso los maestros no lo dicen, no angustian a las personas y eso no está en su camino, ellos traen paz y sosiego, pero antes de esa guerra espantosa, los maestros tienen que esforzarse con todas sus fuerzas, lo que Jeus sabe pero no puede decirles.
Y ahora se puede oír allí: “¿Es verdad eso?
¿Por qué se nos priva de esto?
Sigue Jeus bien blindado, ¿o no?”.
La primera en dudar es la esposa del cónsul, tampoco la señora G. sigue creyéndole, pero también ella ya recibirá y vivirá ahora sus evidencias.
Jeus anda por la calle Laan van Meerdervoort y de pronto ve y oye una visión.
Va a ver a un enfermo.
Ve que hay otra médium con la señora G., que la va poniendo bajo su influencia.
Esa médium dice que su maestro asevera que Jeus se equivoca.
La señora G. le cree.
El maestro Alcar le dice a Jeus, pero ahora Jeus también ve al maestro Cesarino... “Ve a verla para darle estas pruebas, Jeus”.
Jeus dice, “Sí, lo haré, maestro”.
Después de haber tratado a sus enfermos, está ante la señora G., y dice:
—A ver, voy a decirles (deciros) a las dos de lo que hablaban (hablabais).
Se lo repito, señora: las sesiones están paradas.
Le cuenta al pie de la letra lo que recibió de los maestros en la Laan van Meerdervoort y enseguida pone fuera de combate a esa médium.
Que se coma ella sus propias palabras y se asfixie en ellas.
¡Qué bajeza!
¿En qué te andas metiendo, señora?
No toques aquello de lo que no posees un comino.
¿No hay suficiente gente ya que malbarata la doctrina?
Yo soy médium, ¡usted, no!
Yo entrego mi vida para eso, ¡usted es incapaz de hacerlo!
Yo soy verdadero, ¡usted es mentira y engaño!
Chao... señoras, las sesiones están detenidas, ahora tiene que valerse por sí misma, ya toca demostrar lo que aprendió, y los demás, durante los años con Cesarino.
Una cara larga, irritación interior, incredulidad por tener que inclinarse ante un chófer que es “imposible de tener en un puño”, sí, Jeus siente que todo eso está presente, pero “las órdenes son órdenes”, y no les queda más, ni a ella ni a él, que obedecerlas.
Ahora está seguro: los ha adelantado a todos, Jeus de madre Crisje, le ha golpeado por completo a la intelectualidad, y la ha vencido.
¿No quieres leer mi cuarto libro, médium?
¡Ahora voy a empezar con ‘El ciclo del alma’!
Adiós, señora, ya nos volveremos a ver, pero ¡este es el mensaje de los maestros!
¿Debería haber dejado de escribir?
¿Siguen (Seguís) queriendo que lo deje?
Entonces hay que esperar un poco y lo sabrás perfectamente.
A la Sra. G. se le da otra vivienda, recibe de Jeus “Aquellos que volvieron de la muerte”... enviado por encargo de los maestros.
Ahora por favor leelo y lo sabrás.
Todos los años recibe un libro de Jeus, porque nosotros seguimos cada vez más.
¡Hay que ver!
Y entonces llega la navidad de 1938; Jeus me conoce, puedo empezar a describir mi vida, mi última en la tierra.
‘El ciclo del alma’...
Lo conecto con algunas visiones, y me pregunta:
—¿Cuándo quiere empezar?
—Cuando se sienta preparado, mi hermano.
—Estoy preparado... —recibo de Jeus.
Ve al maestro Alcar, también recibe sus datos ahora que tiene que darse para mí.
Ahora me está conociendo como el primer adepto del maestro Alcar.
Hablo de mi juventud, de mis sentimientos de convertirme en escultor, el impulso dentro de mí por vivir Roma.
Una y otra vez tengo que parar porque llegan los enfermos y también eso lo hacemos juntos, somos felices y disfrutamos cada segundo.
En seis semanas consignamos la materia y después de eso comenzamos con el análisis.
Vienen enfermos que han estado en un hospital psiquiátrico, gente a la que conozco y con la que estoy conectado por vidas anteriores en la tierra, madres y padres a los que puedo ahora apoyar por medio de Jeus.
En esa clínica vivía dentro de esta madre para cargar con ella esta miseria y para protegerla de una depresión generalizada.
Logro mandarla a mi maestro y ahora puedo retirarla con Jeus a la conciencia diurna normal, y curarla por completo.
Así trabajamos juntos y nos sentimos hijos de Cristo.
Hay miles de posibilidades para ayudar a nuestros queridos desde detrás del ataúd.
Un poco después volvemos a estar delante de la máquina y trabajamos en el libro.
Pero entonces llegamos al final, enseguida el impresor nos releva del trabajo, el hombre ya no se angustia por su dinero, ahora tiene en sus manos cinco libros.
Nuevamente la Sra. G. recibe —enviado por Jeus— el hijo espiritual de los maestros.
¿De verdad aún no lo sabe?
E inmediatamente después de esto, el maestro Alcar lo lleva a los manicomios y se le aclaran todos esos grados.
Eso será el libro 'Las enfermedades mentales contempladas desde el otro lado'
Jeus está ante la psicopatía, la obsesión, ¡aprende enormemente!
Pero este año el maestro Alcar quiere escribir cuatro libros; puesto que se acerca la guerra, quiere ver terminada la tarea que se le ha impuesto antes de que se desate el pandemónium.
Junto a este libro sobre la demencia está la trilogía 'El origen del universo'... la creación divina.
Hay que ver qué cosas, ¿no, Jeus?
Hacia allí va el maestro Alcar.
Se siente fuerte y sano, no hay síntomas de desintegración.
No hay nada que pueda influir en él, día y noche está listo para su maestro.
Ya solamente sobre la demencia pueden escribirse veinte libros; la obra que surgirá solo es una estatuilla comparada con lo que viven todos esos millones de personas y a los que llamas psicópatas y posesos, dementes.
En esa obra ya contamos que Adolf Hitler es un demente consciente.
Ya entonces sabíamos que empezaría una guerra y vimos también el terrorífico final, la total aniquilación del pueblo alemán.
Todos estos acontecimientos los predijimos por medio de Jeus y quedaron consignados gracias a ‘Las enfermedades mentales contempladas desde el otro lado’.
Un poco después, Jeus tiene que desdoblarse para ‘El origen del universo’.
Mientras tanto, vuelve a la Sra. G., trata sus riñoncitos y su corazoncito.
Ahora también recibe clases de Jeus.
¿Qué dice ahora este intelectual?

—Jeus, nos pegaste a todos, como un rayo nos adelantaste miles de siglos.
—No hace falta más, porque ¡esto es inclinar la cabeza!
¡Sabe ahora qué grande y estupendo es Jeus!
Pero dice—: Todo ocurrió por miedo, Jeus, miedo por ti, de que no te olvidaras nunca, de que jamás fueras demasiado lejos.

Y Jeus puede comprenderlo, pero piensa, ‘Inútiles, pensaban (pensabais) saberlo mejor que los maestros’.
Ahora la Sra. G. lee sus libros y los reparte.
Así las cosas van bien, la madre y el maestro se han recuperado recíprocamente.
Para esta vida estas horas son, pues, como si ella viviera en el paraíso divino, y se comprende; ahora Jeus le está aclarando las leyes.
¡Se ha convertido en su maestro!
Gracias al libro ‘Las enfermedades mentales contempladas desde el otro lado’... establece contacto con los psicólogos que van a visitarlo, entre los que hay quienes lo aceptan por completo porque sienten que esto es la única solución y la respuesta para miles de problemas.
Ahora estos eruditos pueden recibir clases de Jeus.
Vienen a verlo inspectores de las instituciones para dementes y se devoran el libro, otros lo declaran loco, pero ‘eso es cosa de ellos’, piensa Jeus, ‘tarde o temprano tendrán que aceptar todo esto de cualquier manera, y también ellos estarán ante estas leyes’.
Hay quienes dicen, “¡Eres un maestro, Jeus!”.
Y así es, ya es un maestro, aunque todavía no uno con conciencia cósmica, el maestro Alcar lo convertirá en eso.
Y cuando más adelante lleguemos a ese punto, estimado lector, también tú podrás aceptarlo, porque irás conociendo todo esto y Jeus te lo pondrá en las manos.
Pero ahora ¿qué?
El maestro Alcar parte con él al Templo para el Universo en la tercera esfera, para allí abrirlo a él para la realidad.
Primero, Jeus vio en Londres, con el maestro Alcar, que vivió allí y fue astrónomo, que el maestro Alcar es Anton van Dyck ¡y que fueron amigos!
Para él esos son milagros, ¡está conociendo al maestro Alcar!
Desde allí parten a la tercera esfera, donde vive el origen del universo, visto como un milagro técnico.
Tenemos esos templos, en los que se puede vivir cada una de las leyes creadas por Dios.
Cada hallazgo en la tierra que poseas llegó a su funcionamiento material en la tierra desde las esferas de luz; cada sabiduría, arte, todo lo que te da desarrollo y ampliación, conciencia, ¡nació del otro lado y después se materializó!
Ahora el maestro Alcar lleva a Jeus a la luna.
La luna es el primer grado de vida cósmico y la madre para este universo.
La luna parió toda la vida de Dios, es la “omnimadre” para este universo, del que el sol posee la paternidad.
Si ves este universo, en el que vives, como padre y madre, también lo tendrás en tus manos, ¡y estará abierta para tu vida toda esta inconmensurabilidad!
Sin embargo, eso la ciencia aún no lo sabe, aunque sea lo que buscaba Jeus y miles de otros con él, pero ¡en esa vida él se estrelló!
Jeus desconoce aún quién es, y también eso vendrá más adelante.
Ahora vive con su maestro en el universo, se le aclaran las leyes para la creación divina, ¡el renacer para toda la vida de Dios!
En la tierra tiene que procesar un viaje tras otro.
Vio algo que se sabe en la tierra: la luna está muerta, moribunda, ya cumplió su tarea para Dios y la creación.
Anda caminando por la luna, hace preguntas, recibe respuestas de su maestro, ¡Jeus se dirige a la conciencia cósmica!
Las grandes alas se amplían, es casi capaz de cargar un universo, pero eso de saber cargar, primero tiene que demostrarlo en la tierra.
Va viendo un grado tras otro y vive sus leyes para la materialización, para el ser humano, los animales y la madre naturaleza, llevados a la materialización por la luna como madre.
¿Sientes, estimado lector, en qué leyes vive ya?
¿Quién de la tierra ha podido vivir esto antes que él?
¿Conoces su trilogía ‘El origen del universo’?
Entonces ya no hace falta que diga nada de ella.
Pero ahora la luna y cada una de las leyes vitales habla a su personalidad.
Sabe ahora qué poderoso es el maestro Alcar.
Ahora Jeus puede decir: este espacio me pertenece.
No es locura lo que vive, sino realidad sagrada.
Sabe por qué la luna posee tantos cráteres, ve cuál fue la causa por la que ha empezado a morir y por qué la Madre Tierra todavía no ha llegado a ese punto.
Va viviendo millones de leyes y además de grados vitales de evolución.
Ahora que volvemos a la tierra —por lo menos el maestro Alcar y Jeus, yo todavía no puedo acompañarlos, he de tener un poco más de paciencia...— empieza la lucha verdadera contra su sabiduría, ahora debe demostrar de lo que es capaz y lo que tiene para comprometerse.
Empezamos a escribir enseguida, por eso no puede pensar, quiero decir, en este momento; procesar todo esto para sí mismo vendrá más tarde.
Debido a que dejamos constancia de todo esto, Jeus permanece en el universo y ya no vive en la tierra.
Pero eso tiene que cambiar, desde luego, si no dejará de sentir su vida material.
Y tiene que sentirla, o socavamos su agarradero con la tierra.
Pero Jeus estuvo en el Gólgota con el maestro Alcar.
Ahora se manifiesta lo que vivió ya como niño: está en el Gólgota y vive a Cristo.
Allí sucumbe, se desploma, llora hasta quedar completamente vacío, así como lo hizo cuando niño.
Ahora Jeus empezará con otra cosa, empieza a ayudar a cargar a Cristo, lo que vivirá cada uno cuando la vida de Dios entre a las esferas de luz.
Solo cuando el ser humano comprenda a Cristo y vaya conociendo sus propias leyes empezará la aceptación, la inclinación, la victoria de este universo, y ¡estaremos los seres humanos ante nuestra propia evolución!
Todo esto le dice el Gólgota.
La sacudida que vivió anteriormente ahora es conciencia para él; aun así se desploma, y ¡de qué manera!
En el Gólgota es golpeado con esta miseria, empieza a comprender la vida de Cristo y ¡ya siente qué indeciblemente equivocada está la Biblia!
El origen del universo le da a ver la Biblia.
Esta empieza a narrar cuando la creación ya tenía millones de años de edad.
¡Jeus ve —se lo aclaran las leyes— que los autores de la Biblia empezaron con disparates!
¡Todo eso son mentiras y engaños!
Dios no hizo seres humanos con un poco de barro y el soplo vital, nosotros los humanos y todo lo que vive nació en el agua, fue dentro del agua donde se nos dio a aceptar la primera vida, y fue “embrionaria”.
Esas leyes ya las vivió, y además ¡vio su “renacer”!
Se enfrenta de otra manera a Cristo que el ser humano de la Madre Tierra; Jeus ve que millones de personas viven en falsedad, ¡solamente se les hace creer algo!
¡Y él sirve para eso!
¡Para eso recibe la sabiduría!
Dios mío, entonces un pastor protestante ¡es espiritualmente pobre!
¡No te conocen!
¡Jeus puede verlo y se le da a vivir la verdad divina!
¿Por qué se están demorando los grandes de la tierra, ahora que hemos desarrollado a Jeus hasta este punto?
¿Qué quiere empezar “Dante” contra él?
Ahora todos pueden recibir clases de él.
Ya lo demostró el maestro Alcar.
Jeus ha adelantado a esos grandes a pasos agigantados, para la tierra no volverán a alcanzarlo jamás.
Nunca, porque los maestros todavía siguen y ¡lo llevan de vuelta hasta la “Omnifuente”!
Ahora anda caminando por La Haya y puede decir: “Yo sí que estuve de verdad en la luna y yo conocí los planetas”, pero tiene la suficiente cautela como para no materializar esas palabras; lo sabe: la gente se ríe de él a sus espaldas.
No comprenden el valor cósmico de su sabiduría.
Pero en tres meses y medio hemos consignado el “universo”.
Estos cuatro libros tienen que publicarse este año, justo se puede antes de que empiece Adolf, y es necesario si queremos acoger a miles de personas durante ese tiempo.
Ahora que se liberará, empezará la lucha verdadera para la tierra.
Ahora debe demostrar de lo que es capaz, tenemos que darle su libertad, y eso significa: tiene que sentir la tierra, tiene que vivirla debajo de sus pies, allí no podemos convertirlo en una personalidad astral, porque entonces olvidamos que Jeus aún vive en la tierra.
Ahora el mundo material se queda atrás, sus sistemas empiezan a agotarse y eso será el derrumbamiento general, porque ¡el alma como espíritu está muy por delante del organismo!
Ahora puede seguir con vida uno de los dos y ser poderoso, pero eso romperá el otro, ahora ya no hay armonía.
Y Jeus debe empezar ahora con la “revivencia”, así que debe asimilar materialmente estos viajes.
Quien lo vea no sabe que ya se ha convertido en un ser humano universalmente consciente.
Solo cuando habla, cuando deja que su conciencia saque destellos en sus ojos, se ve que se ha convertido en una personalidad enorme.
¡Y así es!
Jeus conoció la realidad divina.
Lo que le enseña el maestro Alcar, ¡eso no son cuentos!
Ahora para él se trata de vencer o morir, ¡de ser demente o universalmente consciente!
¿Qué quieres, Jeus?
¿Qué vamos a hacer?
“Las enfermedades mentales...” ya se fue a la imprenta, escribimos y dejamos que él se libere lentamente, ahora tiene que vivir conscientemente la sabiduría en su organismo.
Ante eso estamos ahora, así de lejos hemos llegado, y Jeus debe aceptarlo: ¡en la tierra no hay nadie que pueda ayudarlo!
Jeus ya no siente el suelo debajo de sus pies, y eso debe volver o pronto estaremos ante el alto corporal.
¿Sabes que en el Antiguo Egipto y en otros templos miles de sacerdotes han sucumbido bajo la carga de la sabiduría que habían recibido?
Solo Oriente es capaz de contar a tu vida qué representa Jeus de madre Crisje ahora, porque también ellos quisieron conocer estas leyes, aunque nunca recibieran ese desarrollo.
¡Te conté por qué no fue así!
Y los siguientes libros, que vendrán luego, también aclararán esas leyes.
¿Qué piensa poder hacer Jeus de madre Crisje frente al universo?
Pero ¡es imperativo que venza el universo!
Todavía nos quedan algunos meses, pero en ese tiempo tiene que ocurrir el milagro, tiene que lograrlo, o se derrumbará.
Si lo logra, pronto podrá volver a Viena con su Anna para descansar un rato y vivir un esparcimiento para el que se presta muy bien “Grintzing” (pueblo vinicultor vienés).
Lo cuidamos y nos encargamos de que el universo no tire de él para alejarlo de la tierra, que el espacio no coja desprevenido a Jeus, pero también hemos de velar por que empiece con la revivencia.
Si el universo toma control de su organismo, puede ocurrir que de pronto la sangre vital le salga por la boca y entonces la vienesa podrá decir, “Ahora Jeus está muerto y bien muerto para la tierra, lo perdí”, porque los nervios no pudieron ponerle un alto a esos poderes y esas fuerzas de los que ya hablé en la segunda parte, y que ahora se nos dan a vivir.
Así que el maestro Alcar debe salir de él, tiene que hacer que Jeus ande por su propia cuenta, si este quiere asimilar la sabiduría del espacio dentro de su organismo.
Y solo entonces podrá decir, “Ya es mi posesión, el universo está en mis manos, lo llevo debajo del corazón”.
Escribimos y sanamos, pero a la vez luchamos para vencer todas estas leyes.
Jeus ha comenzado con la revivencia.
Pero una mañana —está rasurándose (afeitándose)—, de improviso se cae de bruces al suelo; ha caído presa de una angina de pecho.
Los maestros también están allí, y la mano derecha del maestro Cesarino está presente y vive en él.
Es el Dr. Frans, un catedrático de medicina durante su vida en la tierra, ahora un consciente cósmico... él sigue la angina de pecho en Jeus.
El Dr. Frans obra milagros por medio de esta conciencia —naturalmente—, por medio del conocimiento de los órganos y de la circulación de la sangre, de modo que Jeus le aporrea el corazón primero y dice, “¡Un momento!
Yo también tengo algo que decir aquí.
¿Quieres empezar a fallar, ahora que me falta mucho para terminar mi trabajo?”.
Los maestros lo siguen; veo que Jeus no es un “miedica”, Betje..., ¡el maestro Alcar está orgulloso de él!
Los ángeles en los cielos siguen este proceso, millones de maestros sienten el deseo de ayudarlo, pero no pueden hacer nada, nada por nuestro Jeus... porque es él quien tiene esto en sus manos, y quien tiene que vencerlo.
Jeus no pudo procesar la tensión.
Paliducho y golpeado por el universo se levanta a tropezones, sirve té para la vienesa, que no ve ni vive nada de todo esto, y le lleva el delicioso líquido.
¿O sí ve algo?
La respuesta es sí... ve algo, y pregunta por qué está tan pálido.
Hace frío allí, le contesta, nada más.
A otro ser humano —créeme— habría que haberlo llevado de inmediato a un hospital.
Los médicos espirituales relajan el nervio cardiaco, Jeus puede seguir otra vez, pero fue un golpe doloroso, se siente cansado durante un momento; sin embargo parte para ir a visitar a sus enfermos.
Allí va Jeus de madre Crisje caminando por las calles de La Haya, y como se siente en esos breves instantes, ¡está quebrado por dentro y por fuera!
Sigue estando pálido; ella ya pregunta si algo le pasa, contesta que no pasa nada, ¡nada!
¿Qué iba a pasarle?
Ella continúa siguiéndolo, pero alrededor del mediodía los maestros hacen otra cosa y Jeus recupera la circulación de sangre normal, aunque todavía no hemos llegado, puede que llegue otro golpecito así.
Sí, le habían dado bien, Jeus vio que el labio izquierdo colgaba hacia un lado, se retorcía, el fenómeno bien conocido... pero eso rápidamente se volvió a encarrilar dando un masaje místico a los nervios, cuyas leyes conocemos y que se aceptaba en el Antiguo Egipto, ya entonces, como una beneficencia cósmica, aunque recibido la mayoría de las veces por los dignatarios entre los sacerdotes.
En esa época, dábamos un nuevo soplo de vida a príncipes y princesas gracias al masaje místico, vivían su sensación paradisíaca y es una gloria "sui generis", ¡para eso hace falta conocimiento del alma, de la vida y del espíritu!
Tienes que saber cómo funciona todo eso o no tocas la vida que ahora el Dr. Frans pudo darle a Jeus, y mira: su mejilla y labio izquierdos volvieron a su propia vereda y recibieron así nueva vida.
Jeus no tenía miedo, se iba con gusto, por supuesto, pero primero quería terminar su tarea.
Tres días más tarde se le da a vivir el segundo golpe, pero este es más intenso que el primero, vuelve a caer allí y queda completamente paralizado del lado izquierdo.
El pobre Jeus gatea por la cocina, Crisje, no le da la gana gemir, no deben oírlo allí, el miedo de la vida que le pertenece a uno es mucho peor que la causa o el suceso en sí.
Lo aprendió, de cualquier manera no pueden ayudarte, y entonces empeoran mucho las cosas.
Aun así sale de la boca un poco de sangre, pero también ahora están los maestros dentro de él y paran este golpe.
Un poco más tarde gatea por la cocina, se busca a sí mismo, camina un poco, se pega en la pata tiesa, patea, se da una pequeña voltereta, se palpa por todos lados; el resto lo hacen los maestros, y mira:
—¡Qué pálido estás!
¿Tanto frío hace allí?
—Creo que sí, pero aquí está tu té.
Quédate un poco más en la cama, me voy enseguida, ya sabes que tengo que llegar donde mi paciente temprano.
No debe verlo allí con luz.
Pero la gente ve algo.
¿No hace usted demasiado?
¿No se siente bien?
Yo no, nunca hago demasiado, siempre me siento bien, me siento como una lechuga.
¿Qué le notó, Sra. G.?
¿Oyó algo de él?
Entonces solo te habrías lamentado, y eso no debe ser.
Pero quien cuidó a Jeus fue tu maestro, el Dr. Frans, quien te ha dado miles de evidencias, quien también en ti alguna vez cambió de lugar algún musculito o pequeño nervio y le dio nueva vida.
Lo que a Jeus se le queda de esto, y que se manifestará en unos años, es que este músculo se cansa pronto, y ¡ya no hay manera de cambiar eso!
Que ya no podrá correr tan rápidamente es lo único que se le da a aceptar físicamente, y si todo se mantiene así, ni él ni los maestros tienen de qué quejarse.
Si no hubiera llegado la guerra, tampoco Jeus habría tenido que padecer hambre más adelante, el organismo habría podido recuperarse gracias a buenos cuidados y una rica alimentación, y para eso, si puedes aceptarlo, ¡hacen falta siete años!
Pero ¡tenemos que seguir!
Son estos dos ligeros puñetazos los que demuestran que la sabiduría lo obliga a meditar, lo fuerza a empezar, lo obliga a que experimente la revivencia y la asimilación de manera consciente.
La escritura y la sanación no son tan duras, pero llevar la sabiduría en el cuerpo es lo que quiere darle el golpe de gracia, cascarlo, quebrarlo.
¿Comprendes ahora por qué quería el maestro Alcar que en su juventud hiciera deporte?
No obstante, nos iremos a pique, pero si Jeus no hubiera sabido hacer eso, los infiernos y los cielos lo habrían destrozado desde hace mucho tiempo; sin embargo, su alma, espíritu y materia están preparados y aguantan bastante.
Ahora la luna, el sol, los planetas y las estrellas quieren dominarlo.
¡El universo hace ahora lo que las leyes para la demencia todavía no han sabido hacer!
Y si esto hubiera sido todo, sin duda que aún sería nada, pero ahora ya no puede comer.
¿Sientes por qué?
Ya no soporta la comida, no puede digerirla y puedes saberlo ya desde ahora, como médico tal vez también ahora hagas un diagnóstico erróneo.
Piensas en esta reacción, en este suceso, pero precisamente eso es lo que no es.
Es —también esos fenómenos son correctos— que Jeus ya no vive en la tierra y ahora su espíritu ya no puede ver esa materia.
Se niega ahora a comer, porque ya no es capaz de hacerlo.
Pero esto será ahora nuestra destrucción.
Es lo más miserable que pueda ocurrirnos, y lo asalta ahora.
No, ya hace años que no puede comer, hace años que no le da la gana comer bien porque la carne lo hace vomitar y sin embargo la necesita.
Sí, vegetariano, ahora el maestro Alcar desciende en su cuerpo y ordenó algo rico para él a la vienesa, ahora el maestro Alcar encima puede cuidar su organismo.
Ahora el maestro está comiendo, Jeus no es capaz de hacerlo y ¡es una obligación!
Jeus escupe la comida ¡porque su espíritu, su personalidad está completamente desprendida de la materia!
En realidad ya no vive como ser humano en la tierra, se ha convertido en una personalidad espiritual, también el cuerpo —lo estás viendo— se está adaptando ya, se sintoniza con la conciencia.
Pero ¡eso es peligroso!
Esto es lo más peligroso que existe para él y para nosotros.
Lo sabes, también Ramakrishna, Pitágoras y miles de otros, es decir, grandes, vivieron esta lucha.
Se trata de... ya no comer nada y seguir vivo a pesar de eso, o comer.
Y esto dice, en caso de que ya no comas: sí que se puede vivir de agua y de viento, pero entonces has de aceptar que este trabajo de Jeus no puede efectuarse ya dentro de esta sociedad.
Ahora puedes sentarte a gusto o descansar, también hay algo más, pero ¡todas estas posibilidades te dicen también qué tarea llevas a cabo para el espacio, lo que tú mismo asimilaste y de qué manera existe tu conciencia respecto del universo!
¡Esas son las leyes ocultas!
Claro, lo sabemos, puedes mantenerte con vida a agua y viento, pero ahora miles de leyes tienen significado para tu vida.
Existen miles de posibilidades que constatan, que te obligan a actuar así y no asá si quieres mantenerte en pie en tu sociedad.
Por supuesto, Ramakrishna fue acogido por sus alumnos, cargado; Jeus, ¡por nada!
Cuando Ramakrishna volvió a la tierra de su viaje por el mundo astral —créelo, es la verdad...—, no pudo materializar ni una sola palabra en diez y quince días, no logró hacerla salir de la boca, y cuando de todos modos quiso intentarlo, pues es que había que hacerlo, la sangre vital le voló por los labios.
Allí yacía el maestro entonces, y los alumnos podían llorar.
Pero ¿qué tiene que hacer Jeus de madre Crisje?
Después de su viaje tiene que hablar y actuar enseguida de lo más normal, ¡ser de lo más normal!
Si no, ¿no te lo dije?, la vienesa ya no tendría vida y estaría casada con un espíritu.
Pero eso Jeus y Jozef lo están captando por André, ¿no?
A eso se suma que Jeus debe escribir sus propios libros.
¿Escribió Ramakrishna él mismo sus libros e hizo todo este trabajo duro?
¡No!
Lo hicieron después Vivekananda y los demás.
Él no podía hacerlo, tenía otra cosa que hacer, pero Jeus debe encargarse de absolutamente todo, tiene que hacerlo todo solo, ¿de dónde recibirá alguna vez su ayuda?
Dios mío, suplica un día tras otro, si tan solo recibiera mis adeptos, personas jóvenes y fuertes, hombres y mujeres que posean los sentimientos de hacer algo por la humanidad, entonces yo podría vivir el espacio y dejar que ellos hicieran algo, darles algo por lo que recibieran dentro de ellos un espacio propio.
¡Pero él está solo como la una!
Pero debido a esto ¡el organismo tiene que ir con él!
El maestro Alcar sabe hacerlo; aunque para él sea un tormento indecible, ¡es obligatorio!
Y ahora vemos que Jeus come y bebe al cincuenta por ciento, y se mantiene con vida.
Pero por medio de los maestros.
Pero ¡eso tampoco es todo!
Dios mío, Jeus, ¿qué va a ocurrir?
Ahora Crisje reza mucho por él, le manda todo lo que hay dentro de ella.
La vida de Dios empieza a hablar a su vida.
¿Podría ser de otra manera?
Ramakrishna también lo vivió.
También los antiguos egipcios, por lo menos los "Grandes Alados", lo vivieron y tuvieron que aceptarlo, pero ahora Jeus debe demostrar quién manda.
Sol y luna, flor y planta, las aguas hablan a su personalidad.
Si algún día la vida de Dios fuera a hablar a tu vida, lo oyeras y lo tuviéramos que asimilar en las esferas, solo entonces recibirías la conciencia cósmica... cada grado de vida tiraría de ti para atraerte a la existencia propia como ser humano, y por supuesto que te alejaría de tu conciencia.
Y ante eso se encuentra Jeus ahora.
Así que los fenómenos, el que no pueda comer, son reales, son inherentes de ello.
Si no los hubiera, Jeus no sería un ser humano universal.
Pero esos fenómenos lo van alejando de la tierra en cuanto personalidad.
Y ahora ¿qué ocurre?
Jeus quiere salir de ella, quiere irse de la tierra y ahora está ante el suicidio.
Tiene la capacidad de salir de su cuerpo, la conocerá más adelante, ¡porque el maestro Alcar ya trajo a la tierra su verdadera misión!
Y ahora ya no es un ser humano de la tierra, sino un ser humano del mundo astral.
El espacio lo va haciendo trizas, todo lo que vive le exclama:
—Mejor ven, Jeus, no te quedes allí más tiempo, ya no perteneces a ese lugar.
Ven a nosotros, te comprendemos, te amamos, conocemos tu vida.
Y eso sigue un día tras otro.
Es lo que le dice el insecto más pequeño y cuando logre salir de esto, pues, entonces Jeus tendrá en sus manos y debajo de su corazón la conciencia cósmica, porque ahora toda la vida de Dios puede hablarle y ¡porque la vida le aclara dónde nació y a qué pertenece y hacia dónde se dirige!
¡Será entonces la corona en su cabeza!
Y ahora entrega todo para eso, ¡nosotros también!
Jeus ya casi no puede pensar, se resquebraja por dentro.
Una noche —vio una hermosa película que lo conmovió—, sale corriendo de casa, quiere poner fin a su vida, ya no soporta la vida en la tierra.
Lentamente, se dirige al puerto de Scheveningen.
Solo, pero el universo entero lo sigue, todas las esferas de luz miran a Jeus, millones de ángeles saben lo que ocurrirá con él si ya no logran alcanzarlo.
Miets, el Largo y también Irma ven hacia dónde va; si no es capaz de vencer esto, pronto llegará al otro lado y entrará a las esferas de luz.
Ya no tiene nada que ver con las leyes para el suicidio.
Jeus ya tuvo en sus manos “vida y muerte”, volvió a la tierra desde las esferas de luz, no está aquí por su karma o para enmendar, sino para traer algo.
Y ahora ¡eso está aquí!
Pero se puede vivir ganancia, y también eso lo va a conocer más adelante.
Cuando Jeus llega al puerto, el agua le habla, y dice:
—André, soy tu madre, naciste en mí y tú conociste mis leyes.
Ven a mí, lánzate a mis brazos, André.
Jeus mira el agua, ya no recuerda que todavía vive en la tierra y ya quiere saltar.
Pero de pronto mira a los ojos de su maestro más elevado Cesarino, y del Dr. Frans... quienes se manifiestan dentro del agua e interceptan así su mirada, su pensar y sentir.
Enseguida oye:
—André, ¿qué vas a hacer?
Los maestros ya no hablan de Jozef, es André quien ha de vivir estas leyes, pero para esta obra nosotros seguiremos por medio de Jeus de madre Crisje.
Jeus ve a los maestros, ahora tienen en sus manos la posibilidad de detenerlo allí, no debe dejar de sentir la tierra bajo sus pies.
Si cae, se ahogará en cinco minutos, porque su personalidad siente conscientemente en su interior el nacimiento del agua y dentro de ella, y se entregará por completo a esa madre del espacio.
El Dr. Frans se eleva enseguida del agua... y tira de Jeus con él, hablan el uno con el otro; ahora ya no se trata del maestro Alcar, sino del espacio.
¡Ahora su maestro estaba completamente imponente!
Si Cristo hubiera hecho falta para salvar a Jeus, entonces “ÉL” también habría venido, pero los maestros más elevados de la séptima esfera logran llevarlo a ese punto.
El verdadero despertar de Jeus es cerca del faro.
En el Bulevar, apoyado contra aquella reja de hierro, habla con los maestros.
Después está con la mirada perdida en la gran masa de agua, en la noche... iluminado por la luz del faro.
¿Qué es eso de allí?
Ve que al final de su campo visual, es decir que desde esas tinieblas de allí, ha llegado una cruz iluminada.
Y esa cruz va cobrando vida.
Le dice algo.
De pronto, es decir que otra vez inesperadamente, Jeus está en el suelo, se derrumba.
Se derrumba materialmente, porque ahora está turbado por lo que ocurrió en el Gólgota.
O sea, que sí: ahora que estamos ante algo que tampoco los maestros pueden dominar, aparece algo de Cristo en su vida.
Ya es la tercera vez en su vida que tiene contacto con Cristo.
Le dice algo, se incorpora; sabe que Cristo lo dio todo por la humanidad y puede comprenderlo.
La cruz luminosa le da fuerza, se incorpora, golpea al espacio en toda la cara y exclama:
—Sol, luna y estrellas, ¿qué quieren (queréis)? ¿Que me derrumbe?
Pero ¡eso no ocurre!
Desde este momento ha entrado en él una fuerza que sabe poner el alto.
El Dr. Frans lo sabe, también el maestro Alcar, hemos logrado salir de esta.
Solo hace unos meses, apenas ahora estoy hablando de eso, habló con Cristo, conversó con Cristo de ser humano a ser humano.
Se trataba de un enfermo.
Jeus quería morir por esa vida, porque veía un matrimonio tan feliz, era algo por lo que ahora quería entregarse por completo.
El enfermo recibiría su salud, y él, el ataúd.
Ya no quedaba otra cosa para él.
Cristo dijo, “Quien sepa perderse, me recibirá a mí”.
Pues bien, Jeus quería perderse por su enfermo, ni siquiera quería preguntar por Cristo, pero Él lo dijo y de eso se trataba.
Corriendo pasa delante del maestro Alcar; quiere tener a Cristo.
O bien todo son palabrerías, o bien Cristo debe oírlo; él lucha por el bien.
Durante meses lucha contra Cristo.
Si Cristo no viniera, estaríamos detenidos, estaríamos impotentes, porque ¡ahora Jeus lucha por todo o por nada!
Y cuando todo hubo pasado —el hombre tuvo que morir de cualquier manera— Cristo apareció a su vida y habló con Jeus; le aclaró en la tierra, en su habitación, de qué se trataba, y Jeus pudo entregarlo todo.
Amaba tanto a sus enfermos, hacía tan bien su trabajo, que quería morir por todos esos hijos.
Pero eso no debía ser.
Sin embargo, gracias a esta lucha pudo vivir, ver y hablar con Cristo, y pudo seguir otra vez, ¡y lo recuperó el maestro Alcar!
Ahora que está en el Bulevar, oye que una persona lo llama desde La Haya, le grita que lo necesita.
“Lo oyes, Jeus”, dice el Dr. Frans, “te necesitan allí”.
“Sí, maestro, lo oigo”, logra decir.
“Iré mañana temprano”.
Lo ves, Jeus ya tiene otra vez su tarea en sus manos.
Pero ahora, flanqueado por los maestros, a la izquierda el maestro Alcar y a la derecha el maestro Dr. Frans... que así se dio a conocer en la tierra, ante la Sra. G., pero que también posee un nombre espiritual..., camina con el agua hasta las caderas, en el Mar del Norte, lo que le hace bien, y así desafía la vida, la Madre Agua.
Puedes volver a entrar a mi corazón y a mi vida, si te atreves.
Sigue corriendo casi hasta llegar a Katwijk, pero entonces tiene que volver, llega a casa y un poco más tarde corre a ver a la mujer que lo llamó y con la que tiene que rectificar algo.
De su vida sale volando fuego candente, está poseído, espacialmente consciente.
Jeus, venciste tu trabajo y tu vida.
Ahora vuelve a tener los pies sobre la tierra, continúa con cautela.
Mandamos la primera parte a la imprenta, vivimos la primavera, pronto tiene que darse una pequeña escapada.
Pero no hay dinero para eso.
El maestro Alcar se encarga una y otra vez del dinero cuando se le concede partir a Viena con su vienesa, ese dinero primero hay que ganarlo.
Y también esto es posible.
Wolff pinta un poco.
Ahora otra personalidad astral hace obras espirituales.
Jeus posee “El amor” (una pintura que recibió)... una cruz floreada.
El maestro Alcar le dice que venderá esta pieza en doscientos cincuenta florines.
Una señora está descansando en casa.
De pronto se le da a vivir, en cuanto madre de André, una visión de su padre que ha hecho la transición.
El padre le muestra la pintura y dice enseguida: “Ve donde Jozef Rulof y cómprala”.
La señora sabe qué pintura es y Jeus la está esperando.
Después de cuatro días se toca a la puerta, la señora está ante él y mira a su alrededor.
Esa es la pieza que ella vio, es de su padre.
La compra y ahora, Jeus, puedes ir a comprar los pasajes, allí está el dinero para el tren y en Viena ya los mimarán.
¡Nosotros también nos vamos!
Se ganó honradamente cuatro semanas de vacaciones.
Eso le hace bien.
Cuando volvamos, estaremos directamente delante de la máquina.
En Viena dio predicciones imponentes, vio toda la ciudad de luto.
Sí, se asesinó a tu Dollfuss.
Ve que en un lugar del parque, en el corazón de Viena, se han tirado bombas.
¡Eso es correcto!
Dice que en este lugar murió una mujer.
También eso es la verdad.
El maestro Alcar le dice, “Encárgate de salir de Viena lo antes posible”.
Jeus acaba de salir cuando la ciudad queda cerrada.
Sí, Adolf Hitler va a empezar algo.
Jeus sabe que más adelante se volverá a acaparar del territorio de la Cuenca del Sarre —lo conectamos con la vida de Hitler—, pero de eso hablaré más tarde, cuando lleguemos a los siguientes libros.
‘El origen del universo’ y ‘Las enfermedades mentales contempladas desde el otro lado’ se publican en un solo año.
Se escribieron cuatro libros en cuatro meses.
Ahora recibió un poco de ayuda o no lo habríamos logrado.
Y precisamente esto, estimado lector, es el final de su tarea.
Este es el mensaje, por lo menos el mensaje verdadero, que el maestro Alcar debe traer a la tierra.
Todo esto es para poder acoger a las personas mientras pase lo que va a ocurrir ahora.
Muchas personas leyeron ‘El ciclo del alma’, han sido prevenidas del suicidio, muchos niños judíos van a ser gaseados, y sin embargo, por haber leído ‘El ciclo del alma’, no se suicidarán, han aprendido gracias a mí.
Les di a ver mi vida y mi miseria, porque en esa vida también yo puse fin a mi propia existencia.
Y entonces ya empieza a aparecer la terrible cabeza de Adolf.
Pero Jeus se desdobla, ahora —seguramente no lo creerás— se le concede morir.
Todavía puede permanecer en la tierra durante años, pero el trabajo de su maestro ha quedado terminado.
¿Qué hace Jeus?
¿Qué decide?
Venció el “universo”, pero todavía no es un cósmicamente consciente.
¿Es esto el final?
El maestro Alcar le aclara a Jeus para qué vino a la tierra y se le concedió recibir como maestro por medio de la Universidad de Cristo, para pasar todo eso a la humanidad.
La gente lee los libros, ahora se ha traído sabiduría espiritual a la tierra; por medio de su maestro, Jeus de madre Crisje lo trajo a la humanidad desde aquel mundo.
Se desdobla para meditar sobre esto en el otro lado.
Llegará un caos a la tierra, una miseria horrenda; pronto Europa arderá y la gente ya no se acordará de por qué es necesario todo esto.
Pero ¿es que no puede intervenir Dios y asegurar paz y orden en la tierra?
Puesto que ¡Dios es “OMNIpoderoso!
Pero Dios no hace nada. ¿Tampoco Cristo?
¿No trabajan los maestros para y por medio de Cristo?
¿Qué traen las iglesias? ¿Qué hacen en la tierra?
¡Llevan al hijo de Dios a la condenación!
¡Cristo dijo: “Amarás”!
¡Los maestros dicen: “Amarás”!
El ser humano tiene su paz y su sosiego en sus propias manos, pero no comprende la vida.
Hasta este punto los maestros ya aclararon esas leyes por medio de Jeus de madre Crisje, pero ¡lo que Jeus recibió no son más que migajas espirituales!
Jeus camina por la primera esfera, ve a las personas, mira los edificios imponentes a los que se le concedió entrar con su maestro, ahora ni Miets ni el Largo o los otros a los que conoce pueden visitarlo; está solo ante esta decisión.
Esto es la gracia de los maestros, otorgada a Jeus por todo lo que durante estos años y desde niño vivió y para lo que quiso servir.
Se le concede morir esta noche, se romperá el cordón fluido cuando llegue a esta decisión.
Pero piensa en la vienesa, en la pobreza de espíritu en la tierra, allí se necesita de él, y puede ser un apoyo para miles de personas.
Pero ¿podrías comparar esta vida con la material?
Hay orden, paz, amor aquí, donde él vive hay armonía y eso para la eternidad.
Jeus medita, va pasando la noche, no ha llegado a una conclusión.
Vuelve a desdoblarse, pero solo el tercer desdoblamiento le da el sentimiento y el saber: ¡continuará allí!
El maestro Alcar parte inmediatamente con él al Antiguo Egipto, al Templo de Isis.
Es allí que se ve a sí mismo como sacerdote Dectar.
En una noche vive esa vida, se ve a sí mismo y puede vivirse y seguirse en el Templo de Isis, y sabe ahora que allí quiso alcanzar la maestría, pero que jamás recibió esa altura.
¡A la mañana siguiente ya empezamos con ese libro espléndido, ‘Entre la vida y la muerte’!
¡La descripción de la vida del sacerdote Dectar en el Templo de Isis, la vida de Jeus en el Antiguo Egipto!
Todavía antes de que Adolf Hitler invadiera Polonia estábamos listos con los nueve libros, y ahora seguimos.
Pero cuando Jeus fue conociendo las leyes para la demencia, el maestro Alcar lo llevó ante Adolf Hitler y vio para qué estaba esa vida en la tierra.
Ya en 1936... Jeus ve lo que quiere Adolf Hitler.
El propio Hitler le cuenta que pronto recuperará el territorio de la Cuenca del Sarre y también le dice quién es del pasado.
Adolf Hitler está abierto a Jeus, ¡conoce a esa vida y conciencia!
Jeus lo ve como un demente consciente.
Ya en 1936 es capaz de dar esas predicciones a la humanidad; siente que Hitler trabaja para el mal ¡y él, para el bien!
Y todo eso vuelve a verlo mientras medita en la primera esfera.
Es gracias a eso que siente lo que le espera más adelante, cuando su maestro siga siempre avanzando.
El que Hitler hará que Europa arda por los cuatro costados es para él la inspiración para proveer Europa de alimento espiritual, del que ahora también forma parte ‘Entre la vida y la muerte’.
Ya no se trata de un solo ser humano, ¡ahora se trata del Gólgota!
El ser humano en la tierra no quiere despertar por una oración, para eso hace falta una guerra espantosa y Jeus lo ve: de cualquier manera, las ganancias serán de Dios.
Los maestros sirven a Cristo, ¡él, también!
Antes incluso de que Adolf invada tu país ha salido publicado ‘Entre la vida y la muerte’, y ese libro se vende como rosquillas.
Ahora que se acercan las adversidades, la gente quiere leer más.
Jeus comprende ahora que, de haber vivido en mil seiscientos y tantos, la iglesia sin duda lo habría matado, también a él lo habrían puesto en la hoguera.
Pero en este siglo eso ya no es posible
La gente fue conociendo a Jeus, es el único escritor de Europa y pronto para el mundo que escribe libros parecidos, es el instrumento para la Universidad de Cristo.
Ahora los maestros llegan a la unión.
En la séptima esfera —has de creerlo, estimado lector—, los maestros han entrado en contacto con el divino “OMNIGRADO”.
Es Cristo quien les cuenta lo que debe ocurrir en la tierra.
El líder... el “Mentor” de esta universidad, que abarca el universo entero y que es “Cristo”... descendió desde el “OMNIGRADO” a la séptima esfera para darles la divina providencia a los maestros, que ayudarán a la “Madre Tierra”.
El ser humano no quiere despertar mediante el bien, eso lo sabe Cristo, lo saben los maestros; entonces, mediante una horrenda guerra.
A partir de este momento, los maestros respaldarán los pueblos de Israel. (Con esto se quiere decir la Casa de Israel, la casa a la que pertenece cualquiera que crea en un solo Dios y que ama todo lo que vive).
Les inspira, reciben su conocimiento gracias a esa inspiración espacial, porque va en contra del mal de la tierra.
El bien ha de prepararse.
¡Son el maestro Cesarino y los suyos quienes han recibido eso en sus manos y para lo que sirve Jeus de madre Crisje!
Es la orden de Cristo.
El maestro Alcar recibe el mensaje de analizar las leyes de esta guerra y de traerlas a la tierra.
Es el maestro Alcar quien deja consignadas esas leyes por medio de Jeus, algo que ocurre en unos meses.
Jeus tiene en sus manos el libro 'Los pueblos de la tierra contemplados por el otro lado'; sabe que Adolf debe perder, pero ese es para mí el momento de prepararme, porque más tarde tendré que escribir la obra.
Pero ¿qué hace el maestro Alcar con Jeus?
Visita, junto a Jeus, a los líderes de los pueblos de Israel, de modo que también Jeus puede entregarse por completo, y sabe adónde se dirige todo.
Hemos empezado con el libro imponente para los pueblos de la tierra, y transmitimos a tu vida lo que se realiza por medio de esta espantosa guerra.
Por medio de Jeus recibirás cientos de profecías, pero a la par de eso el origen de la creación divina y quién le habló a Moisés, así que seguimos la Biblia.
¡Este es el libro de Cristo!
Habríamos podido llenar decenas de miles de páginas, pero esta imagen te da una sinopsis poderosa de por qué y con qué fin viven (vivís) en la tierra tú y los millones de hijos de Dios.
La Sra. G. sabe ahora por qué sus sesiones fueron detenidas, ahora inclina profundamente la cabeza ante Jeus y su maestro, de los que antes aún no comprendía las leyes.
Y aunque no sea grande, eso es humano, pero también ella deberá despertar universalmente.
A Jeus se le concede descansar un poco.
Pero por favor repasa lo que logramos en esos años.
En ese tiempo se nos concedió vivir diez libros espléndidos y traerlos a la tierra por medio de Jeus.
Y ahora seguiremos; más adelante empezaremos con 'La cosmología', pero antes de que lleguemos a ese punto, Jeus recibirá primero otros libros, a saber: 'Dones espirituales'... para constatar y además analizar el bien y el engaño, para poner el alto espiritual a los charlatanes.
¡Eso has recibido hasta ahora por medio de Jeus de madre Crisje!
Y ahora más alto, cada vez más lejos, para vencer el mal en la tierra, por lo que Cristo vino a la tierra y dio todo de él mismo, pero ¡también eso fue mancillado!
Ahora ya no hay cuestión de sucumbir para Jeus, ¡se venció a sí mismo y además venció este espacio!
¡Sabe!
¡Ahora recibirá la conciencia más elevada de todas para la Madre Tierra!
¡Precisamente por esta guerra!