Jeus, el orador

Cinco años de guerra abrieron un boquete en el alma humana, son heridas profundas, pero que obligan a los hijos de la Madre Tierra a aprender a vencer el mal.
¿Ha quedado vencido lo equivocado en el ser humano?
No, porque esto todavía no es posible, pues la Madre Tierra y sus hijos aún tienen que despertar para el grado de vida espiritual.
Adolf perdió, y eso Jeus ya podía habérselo dicho en 1935, pero el ser humano no escucha, piensa poder hacer lo que sea, pero algún día algo le pondrá un alto y llegará a la inclinación espiritual de la cabeza, aunque el resto de la tierra se vea ante una ruina.
¡La Biblia empieza con falsedad!
A millones de hijos de Cristo se les cuentan mentiras y sinsentidos infantiles; Jeus de madre Crisje lo vio y se le concedió vivirlo.
Ahora nos preparamos para hablar, tenemos algo que decir, pero ¿nos aceptará el ser humano de la Madre Tierra?
La teología, cada facultad espiritual está en un punto muerto.
Nosotros dos somos capaces de dar cien mil conferencias, porque hemos conocido las leyes divinas.
Pero, ay, Dios, cómo nos calumniarán y mancillarán, pero no importa, estamos listos.
Jeus recibió sus planes.
El maestro Alcar abrirá las conferencias, pero ¡también el Siglo de Cristo!
—¿Estás listo, Jeus?
—Sí, maestro.
Ahora estamos ante la primera conferencia pública.
Hablará el maestro Alcar y abrirá la “Universidad de Cristo” para la vida en la tierra.
¿Hay interés?
Ya no quedan entradas.
Quieren escucharnos setecientas personas, de las que la mitad espera sensacionalismo.
Pero eso no importa, esas personas habrán oído hablar de Jeus, y ¿tienen sed de eso?
Sí, por supuesto, tienen sed de eso, solo un momento, pero todavía tienen sed de poder saber.
La guerra golpeó a la gente.
La vida interior empezó a hacer preguntas y nosotros estamos listos para contestar, para analizar las leyes divinas.
Pueden empezar las clases espaciales.
Un miércoles por la tarde, Jeus parte a tu (sala) “Diligentia” en La Haya para dar su primera conferencia.
Jeus sube al escenario, el Largo y Crisje, Miets e Irma, y millones de hombres y mujeres de nuestra vida viven este acontecimiento milagroso, porque aquí se trae y se materializa la verdadera palabra divina.
¿Podemos hablar por medio de Jeus, ahora que conoces su desarrollo?
‘Hay que ver a la gente’, piensa Jeus, ‘están hasta sobre el escenario, tan grande es el interés’.
El maestro Alcar les dará una sinopsis divina de la “Universidad de Cristo”, dará un paseo con la gente, que empieza con el nacimiento de Cristo y que terminará en las esferas de luz, es decir, después de Su muerte en la cruz; Alcar conectará a la gente con los apóstoles.
Para Jeus es un suceso imponente, un momento milagroso.
La tía Trui, el tío Gradus, Peter, los conoces todos, están allí para vivir a Jeus.
Y después de interpretar el “Panis Angelicus”, el maestro Alcar, dentro de Jeus, entra a este espacio, y empieza:
—La palabra que viene a ti, mi hermana o hermano, no es de tu mundo.
Vivirás revelaciones.
Vivirás profecías.
Aquellos que te hablarán vendrán a ti en nombre de Dios, Dios como Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo, y esto significa que saben de lo que van a hablar.
Antes que nada ¡recibirás una introducción para el “Siglo de Cristo”!
Y todo eso cruza los labios de Jeus.
El maestro Alcar continúa y dice:
—Cuando en el Gólgota Cristo cerró los ojos, todavía tenía muchísimo que decir.
¿O crees que no es así?
¿Nunca te preguntaste lo que Cristo quería en realidad darle a la humanidad?
¿Lo que habría querido llevarte como ser humano?
Ahora te pregunto: ¿se pensó en esto en la tierra?
¿No sientes lo que Cristo habría querido darle a la humanidad?
Si a Cristo se le hubiera concedido seguir viviendo y si no lo hubieran aniquilado, esta humanidad habría recibido sabiduría divina.
¿Se da cuenta tu vida?
¿Nunca pensó el ser humano en esta posibilidad?
En verdad, hermanas y hermanos míos, Cristo todavía tenía muchísimo que decir, pero conoces Su final, se destruyó entonces la conciencia divina para la tierra, cuyas leyes queremos ahora aclararte.
¡Y son los enviados de Cristo!
Sabes cómo fue recibido en la tierra.
Eso Cristo no lo quiso, pero sabía que esto sería Su final.
Cuando después de su muerte en la cruz volvió a las esferas de luz, habló a los maestros y dijo:
“¿Habéis visto cómo ‘ME’ recibieron allí?
Y sin embargo tenemos que ayudar a los hijos de la Madre Tierra.
Debemos continuar este trabajo, los hijos de la tierra han de conocer a su Dios como un Padre de Amor.
Volved conmigo a la tierra”.
Cristo, hermanos y hermanas míos, volvió a este mundo con los maestros —son seres humanos— que vivieron en la tierra, y les mostró lo que harían.
Y entonces los maestros empezaron a trabajar en un plan fijo, un propósito consciente, para servir a los hijos de la Madre Tierra.
Cuando Él se fue, los apóstoles entraron en contacto con la tierra y continuaron Su trabajo.
Uno por uno han entregado sus vidas y eso también lo sabes, fueron torturados y rechazados, ellos también sucumbirían, tenían que ser destruidos, porque la humanidad no comprendía la doctrina de Dios.
Pero cuando también ellos, los apóstoles, entraron a la vida del otro lado, detrás del velo, pensaron ver a su maestro “Cristo”, y sin embargo estaban siendo acogidos por los ángeles; estos les contarían para lo que habían vivido y por qué su maestro había sido asesinado allí.
Todos se aislaron y entraron en meditación.
Pero sentían que más adelante verían a su maestro.
El maestro Alcar continúa, la gente escucha con atención, aun así vemos los inconscientes a diestro y siniestro, los que ríen por dentro, el ser humano que piensa. ‘Mejor revienta’... ‘En dónde me he metido’, los inconscientes de espíritu, los buscadores de sensacionalismo conscientes, que no quieren poseer nada de este paraíso; sin embargo el maestro Alcar continúa y dice:
—Queridos míos, ahora les (os) doy la palabra de Cristo.
La palabra que Cristo dijo a Sus apóstoles cuando entraron al otro lado.
Los apóstoles pensaban que Judas había sido condenado, pero pronto se les aclaró este milagro, porque ¡Dios no condena!
Cristo volvió a ellos y solo ahora podían los apóstoles postrarse a los pies de su maestro.
Pedro pudo decir:
“Maestro, ¿puedes ahora perdonarme todo?
Ahora quisiera predicar Tu doctrina, quiero volver a entregar mi vida por Tu santidad”.
Juan y los otros dieron un paso al frente, pero no pudieron pronunciar palabra, después de lo cual Pedro dijo:
“Maestro, Tú eres el Mesías.
¿Puedes darme un cuerpo nuevo para que se me conceda representar Tu vida en la tierra?”.
A lo que Cristo respondió:

“¿Necesitas tú, Pedro, un nuevo organismo para llevar los tesoros del Padre tuyo y Mío a la tierra?
¿Quieres que allí se te torture nuevamente?
¿Quieres que allí te vuelvan a masacrar los demonios del infierno?”.
Pedro calló un momento y preguntó un poco después:
“¿Es posible, maestro, que recibamos un cuerpo nuevo? ¿Que nazcamos allí como seres humanos?”.
Pues bien, estimado lector, detente un momento ante esto.
¿Cómo son las personas en la sala?
¿Cómo es Jeus?
¿Qué llega a la tierra y a la gente por medio de Jeus?
Algo así el mundo nunca lo ha oído.
¡Ahora Jeus se eleva por encima de las cabezas de los apóstoles de Cristo!
¿Qué sabían los apóstoles de la “reencarnación”?
¡Nada! ¿Qué sabían de lo que vivió Jeus?
Nada, no conocen ni una sola ley; Jeus (conoce) mundos, millones de leyes.
Y es que los apóstoles eran unos pobres inconscientes.
¿Se dan cuenta esos cientos de personas que esto es la palabra cósmicamente consciente que ahora puede ser recibida y vivida en la tierra?
Estas masas tienen que aprender a pensar, pero vemos y tenemos que aceptar que muchos no comprenden este mensaje universal.
Pero los cielos se han vaciado para escuchar este imponente suceso, están presentes los maestros más elevados de todos, lo sigue el “OMNIGRADO”, porque tiene que representar la “OMNI”fuente, para la que servimos.
Sí es cierto, cientos de seres sienten y comprenden lo increíble que es, se entregan con sumisión y absorben todo esto.
El maestro Alcar sigue:
—Lo oyes: los apóstoles, por imponentes que hayan sido sus vidas, eran inconscientes, ante su propia vida y ante Dios.
Todavía desconocen las leyes y las tienen que aprender.
Por supuesto: tienen luz, sienten amor, o no habrían podido terminar su tarea.
Han servido como pudieron hacerlo Moisés y muchos otros, pero no son espiritualmente conscientes.
Y también esas leyes las tienen que asimilar.
Es lo que le pidieron a Cristo.
Este dijo a los apóstoles: “Habría querido conectar a la gente con las leyes para la vida y la muerte, y contarle que no existe una muerte.
No recibí esa gracia, pero ahora la pongo en vuestras manos.
Habría querido contar a los hijos de la Madre Tierra sobre la ‘Madre de Dios’, pero ¿se me dio allí esa oportunidad?
Quería convencer a la humanidad por medio de las leyes del espacio en que vivimos.
Habría querido decirle al ser humano de la tierra que se han formado más espacios y que como seres humanos representaremos el 'OMNIGRADO' divino, pero ¿me dio esa posibilidad la humanidad?
¿Se me aceptó allí?
Habría podido conectar la humanidad con el estadio divino, Pedro, Juan, pero me crucificaron y ¡hay que ver ahora en lo que convierten Mi vida allí!”.
Entonces Cristo se disolvió ante sus ojos y los apóstoles empezaron con sus estudios: irían conociendo las leyes.
Cristo todavía les dijo que esperaría sus conciencias y sus vidas, pero que se prepararan para una tarea nueva (—dijo Alcar).
Lector: todo esto sale de la boca de Jeus de madre Crisje.
Y el maestro Alcar continúa diciendo:
—Los apóstoles se pusieron alegres y felices como niños, pero ya no podían pensar humanamente, solo ahora se vieron ante revelaciones divinas.
Solo ahora comprendieron que no habían conocido a Cristo, que no habían comprendido al Mesías en la tierra y que no sabían nada de Su conciencia.
Pero volvieron a la tierra, allí se les conectó con su propio pasado, cuyas leyes les fueron aclaradas.
Vivieron la paternidad y la maternidad, época tras época, y solo entonces Pedro dijo a Juan:
“Lo ves, Juan, cuando yo vivía en la tierra miré a Dios a los ojos, pero no lo comprendía a Él.
El sol y la luna representan estas leyes.
Ven, hemos de seguir y asimilar las leyes de Dios”.
Los apóstoles volvieron ahora hasta la luna, pero tenían que continuar, descender más en la profundidad si querían ver y vivir el estadio inicial de la creación divina.
Allí se conocerían a ellos mismos y a su Dios de Amor.
¡Y eso es posible!
Allí accedieron a las primeras revelaciones espirituales y materiales, que también a nosotros se nos concedió asimilar.
También el instrumento por medio del que estoy hablando a sus vidas conoció estas leyes.
También los apóstoles vivieron la realidad y entraron en contacto con el acontecimiento divino, nuevamente Cristo habló a sus vidas.
Los aupó en la conciencia divina.
Lo que habían oído en la tierra no era nada en comparación con este suceso en el que vivían y cuyas leyes podían ver como fenómenos materiales.
Vivían dentro de Dios y avanzaban planeando, acercándose al Dios de todo lo que vive.
Lo veis, hijos de la tierra, también para todos vosotros se puede vivir eso.
Al instrumento por medio del que estoy hablando se le concedió ver y vivir estas leyes, eso nos ha permitido aclarar estos milagros a tu vida, de modo que te conocerás a ti mismo y a tu Dios.
Pedro y Juan piensan enloquecer de felicidad, porque sienten y ven lo imponente que es la vida humana, que vivieron como hombre y como mujer, pero cuyas reencarnaciones ven ahora.
Pedro puede decir:
“Veo, Juan, que soy alma y vida de Su alma y vida, y espíritu de Su espíritu; podemos continuar.
Como seres humanos somos de una profundidad inconmensurable”.
Los apóstoles ruegan ahora por sabiduría y desde el “OMNIGRADO” divino, donde se encuentra Cristo, reciben su saber y la palabra para continuar.
Pedro y Juan y los demás pueden decir: “¡Somos dioses!
Tenemos sintonización con Dios, pero tenemos que asimilar Sus leyes”.
Desde el “OMNIGRADO” divino llegó hasta su vida:
“¿Sentís, hijos del Dios vivo, que habéis sido aupados en Su ser y personalidad?
¿Preguntáis quién soy?
Hablo a vuestras vidas desde el “OMNIGRADO” divino.
Estoy aquí junto a Cristo, el maestro más elevado de todos para cada uno de los espacios, creado por el Dios de todo lo que vive.
Continuad, hermanos míos, ¡solo entonces conoceréis a Cristo!”.
Y más adelante, hermanas y hermanos míos, cuando de nuevo se les concedió escuchar una voz, reconocieron la de Cristo, que ahora los seguía y les enseñaba desde Su estadio divino, tras lo que los apóstoles, conmovidos, inclinaron la cabeza y sintieron gratitud porque se les hubiera concedido vivirlo a Él nuevamente.
Los apóstoles continuaron tomados de la mano y ahora iban conociendo las leyes para la paternidad y la maternidad, el renacer, no solo para ellos mismos, sino también para el reino animal y la Madre Naturaleza.
Eran conscientes de que la vida no tenía final, sino que gracias al amor representarían las esferas de luz y que llevaban esa sabiduría dentro de ellos; de que conforme avanzaban, también irían despertando.
Fueron conociendo los pueblos de la tierra y comprendían ahora para qué había servido Moisés, y quién le había hablado.
Pensaban que Dios había llegado a Moisés como ser humano, pero constataban ahora que habían sido los maestros.
Pueden (Podéis) seguir todas estas leyes en el libro —continúa el maestro Alcar—, que fue escrito para los pueblos de la tierra y transmitido a sus (vuestras) vidas, hermanas y hermanos míos.
Más adelante recibirán (recibiréis) este libro divino, porque ahora está siendo imprimido.
Ese regalo divino también te da verdad divina.
Tendrán (Tendréis) que constatar para ustedes (vosotros) mismos, entonces, que son (sois) dioses.
También tú has de asimilar las leyes de Dios, y eso solo es posible amando la vida, sirviendo la vida de Dios, para lo que Cristo vino a la tierra.
Gracias a ese regalo divino puedes determinar si estás abierto a Dios o al diablo, para lo que te ponemos las pruebas en tus manos, pero que te llevarán a poner las cartas sobre la mesa.
Hace un momento los pueblos de la tierra también tuvieron que hacerlo.
El libro ‘Los pueblos de la tierra’, hermanas y hermanos míos, los (os) conecta con el origen de sus (vuestras) vidas, con millones de leyes vitales.
Les (Os) aclara este universo, en el que viven (vivís), los (os) lleva por los infiernos hacia los cielos, y dice antes que nada que no existe la condenación.
Ese trabajo divino los (os) llevará a la Casa de Israel, a Cristo, desde allí a Napoleón y a Adolf Hitler, se les (os) concederá saber ahora por qué todo esto se ha vertido sobre sus (vuestras) cabezas, por qué han (habéis) sufrido tanto y por qué los pueblos de la tierra tuvieron que aceptar esto; pero además, por qué Dios y Cristo han callado para su (vuestro) tiempo.
Eso no es cierto, sino que fue para Él que vinimos a sus (vuestras) vidas para convencerlos (os) de su (vuestra) sintonización divina (—dice).
Todo esto pasa por los labios de Jeus, Crisje.
¿Lo oyes? ¿Lo ven (veis), ahora que el maestro Alcar habla por medio de su vida?
Sí, Crisje está al lado de su Jeus, este está entre ella y el Largo, y oye y ve todo.
El maestro Alcar continúa, esboza a la gente una imagen sobre de dónde han llegado a la tierra todos estos milagros técnicos.
Les cuenta cómo el otro lado llegó a ese desarrollo, habla de Mozart y Beethoven, de Bach, Tiziano y Rembrandt; él puede hacerlo porque debe representar las esferas de luz y a Cristo.
El maestro Alcar les aclara las enseñanzas de Sócrates y Platón, toca las vidas del Buda y de Ramakrishna, hace comparaciones, profundiza más y más, vuela por el espacio con los seres humanos y les aclara cómo el sol y la luna llegaron a la vida; ¡inaugura ahora la “Universidad de Cristo”!
Pero por medio de Jeus, por sus labios sale todo esto; el taxista de La Haya está ahora como un divinamente consciente en el escenario de su ciudad, ¡el del Auditorio, Largo!
El maestro Alcar puede decir:
—Se trajeron a la tierra milagros técnicos, pero ¿para qué?
¿Con qué fin?
Al ser humano se le dio intuición, inspiración divina y además espacial, pero ¿qué ha hecho con ellas?
El libro ‘Los pueblos de la tierra’ te dará las respuestas a todas estas preguntas.
Si puedes soltar el pasado, comprenderás el estadio actual y gracias a eso ver y vivir tu futuro, para el que echaremos los primeros fundamentos.
Todos han (habéis) desesperado, hecho la pregunta; “¿Por qué me dejaron solo?”.
Te has preguntado por qué a un solo ser humano se le dio tanta fuerza y poder.
El libro ‘Los pueblos de la tierra’... te dará la respuesta a todas tus preguntas.
El maestro Alcar sigue a Mussolini y a Adolf Hitler, pero los ubica ante el Gólgota y Cristo, que pueden hacer que la gente tiemble y se estremezca, por lo menos los que durante estas horas angustiosas violaron la vida de Dios.
Reciben una imagen imponente del pueblo judío, viven a Caifás y a los otros que tuvieron que ver con Cristo en Jerusalén, aprenden ahora quiénes fueron Pilato y Judas, de quien el maestro Alcar dice que no traicionó a Cristo.
Y entonces se oye allí que todas estas personas siguen viviendo todavía, que muchas están en la tierra para enmendar.
—Yo... —dice el maestro Alcar por medio de Jeus...— hablo a tu intelecto, a tus facultades, cuyas leyes conozco.
Te conecto con la Universidad de Cristo.
Tus eruditos pueden venir a nosotros y los convenceremos, tu psicólogo y psiquiatra, tu pastor y tu iglesia pueden ahora recibir clases divinas.
¿No te dice nada?
La Parca no existe, ¡no hay muerte!
Lo que tú llamas morir es la continuación en el espíritu, y ¡significa evolución!
¡El “siglo de Cristo” ha comenzado ahora!
Lo que los cielos te tienen que dar roza lo increíble, pero ¡ahora te lo vamos a demostrar!
Te conectaremos con tu propio pasado, hermanas y hermanos míos, por medio de nuestro instrumento recibirás y vivirás estas pruebas, porque ¡esta palabra es divinamente consciente!
¡Cristo vive dentro de nosotros y dentro de ti si puedes aceptarlo como es!
Por eso has de leer el libro de Cristo, ‘Los pueblos de la tierra’, ¡regalado a tu vida por Jeus de madre Crisje!
Entonces el maestro Alcar dice que Jeus es el maestro, ¡el “Pablo” para este siglo!
Este ser humano, o su alma, dice el maestro Alcar, solía vivir en el Templo de Isis y fue un sacerdote allí.
Tú también has recorrido millones de vidas y estás en la tierra ahora para enmendar o para abrir tu vida.
Has de aceptarlo, ¡hablo por medio de André-Dectar!
Por medio de él se te conectará con tu felicidad, por medio de él conocerás a tu Dios y te conocerás a ti mismo.
Has de aceptarlo: ¡esta palabra llega a tu vida y conciencia desde el otro lado, gracias a los maestros!
Y eso significa que tienes que liberarte de los asesinatos y de las pasiones, ¡te debes vencer a ti mismo!
Aquí, pues, era donde supuestamente debía terminar la conferencia, estimado lector.
Es enorme lo que el maestro Alcar transmite a las personas por medio de Jeus, aunque según las leyes, ahora aquel debe blindar las vidas de las que habló, porque están atacando a Jeus.
Si el maestro Alcar no logra eso, pronto a Jeus le correrá la sangre por los labios, porque —te lo aclaré— el sol y la luna lo destrozarán.
Todos los maestros están presentes y después de veinte minutos hemos llegado a ese punto.
¡Jeus habló durante dos horas enteras!
Sabemos que durante un momento fue demasiado a la vez, pero ¡era imperativo!
La conferencia es magnífica, las leyes han sido vencidas, pronto el sol y la luna ya no tendrán nada que decir.
Pero para alcanzar eso harán falta tres o cuatro conferencias, y eso está entonces en mis manos.
Ahora voy a comenzar a analizar el libro ‘Los pueblos de la tierra’ y ¡esas serán las siguientes conferencias para Jeus y para mí!
Jeus nunca olvidará la noche de este miércoles, el 25 de julio de 1945.
Por supuesto que ya lo ha oído, “Ese tipo nunca va a aguantar”.
Otros sienten que está hablando alguien cósmicamente consciente, pero son los teósofos y los rosacruces.
Los hijos protestantes se sienten golpeados y pisoteados, dicen, “Jeus es un loco, un demonio”.
Pero eso es cosa de ellos.
Jeus lo sabe: se trataba de todo, y ¡él lo recibe todo!
No hay nada que pueda detenernos.
Esta velada fue imponente.
La gente estuvo conectada con el espacio divino.
¡Eran uno solo con Cristo y su Dios!
Y eso gracias a Jeus de madre Crisje.
Jeus fue a casa, volveremos la próxima semana.
Los pequeñitos dicen que sucumbe, porque esto los supera y no lo conocen.
Otros dicen, “¡Es un engaño!
Es charlatanería, ¿no?
Pero vamos, ¿puede un ser humano mentir así?
¿Sabe que fue taxista?”.
Ahora hablamos para la gente y al mismo tiempo terminamos los libros.
Uno por uno nuestros hijos espirituales viven su nacimiento material, y para Jeus es una revelación.
Sabe lo que alcanzará detrás del ataúd gracias a esto; lo sabe: sus libros no morirán nunca, son para la humanidad entera, ¡toda la vida creada por Dios tiene que vivir y aceptar estas leyes!
Pero hay psicólogos que aseveran que Jeus se hundirá en el escenario por sus propias palabras en menos de tres meses, que no va a aguantar; una prueba para Jeus de que esos señores eruditos no lo conocen.
Mientras tanto, hemos echado fundamentos, y ahora que preparábamos la tercera parte de 'Jeus de madre Crisje' para el nacimiento, dimos 600 conferencias, y seguimos ocupados en eso; continuamos, somos inagotables ¡y se lo demostraremos a los eruditos y a nuestra gente!
Pero después de la iniciación del maestro Alcar empezamos, Jeus y yo, con las conferencias, comentamos el libro ‘Los pueblos de la tierra’.
En las primeras tres conferencias vencimos las leyes espaciales y ahora podemos preguntar a nuestra gente: ¿Cómo quieres vernos esta mañana?
¿Quieres conmover?
¿Quieres llorar de felicidad?
¿Qué tal si abrimos tu corazón por completo y aupamos tu vida hasta las esferas de luz?
Somos capaces y sabemos lo que podemos hacer; nadie puede hacerlo, nosotros, sí, porque he alcanzado las esferas de luz y conozco y poseo las leyes para el arte, para este arte: ¡la oratoria!
Si has vivido estas conferencias, ya no he de decirte nada más, ¡sabes ahora que esto es verdad!
Cada conferencia supera a la anterior en belleza... desde el origen de la tierra, la luna, la humanidad, continuamos hasta Moisés y luego más allá, hasta Jerusalén, al lugar por el que ahora el ser humano está siendo golpeado; esta guerra.
Se trata de Adolf Hitler, a quien analizaremos ahora, y ¡la humanidad verá que Cristo fue asesinado en Jerusalén!
Esas son las “leyes”, eso es la historia de la humanidad y tenemos que seguirlas, analizarlas cósmicamente; Jeus y yo estamos bajo control de los maestros más elevados, nos siguen y los dos nos sentimos felices de que se nos conceda y de que podamos poner todo esto en manos de nuestro propio maestro, ¡el maestro Alcar!
Ahora se le dan a ver y vivir nuestras orquídeas, y desde luego... “Cristo”... lo primero, para lo que todos nosotros vivimos y moriremos, ¡para luego continuar!
De las setecientas personas se nos quedan doscientas, las demás pensaban que vivirían sensacionalismo y no lo hubo, estuvo ausente, al contrario, el ser humano está allí sentado, oyendo seriedad cósmica... sagrada, y quiere olvidar a ese ser humano, no quiere saber nada de él, la guerra ya pasó, gracias a Dios... pasó, ahora quiero desfogarme.
Cuando se hayan dado estas dieciocho conferencias sobre ‘Los pueblos de la tierra’ y nuestro libro, tendré que sintonizarme con Annie Besant, por encargo de los maestros... para ayudarla y dar una conferencia sobre Krishnamurti, porque los maestros quieren abrir los ojos también a esas sectas.
Porque la sensibilidad de Annie Besant, el momento en que pensó que Krishnamurti era Cristo, esa soberbia extrema suya y de sus ayudantes, se convirtió en la trampa de su vida, pero —fue en 1909— ella dijo:
—¿Estamos listos para recibir el maestro nuevo si viene a nosotros?
¿Lo reconoceremos si viene como tu mayordomo, tu cocinero, tu chófer?
Lo ves, lector, ¡esto es de lo que se trata!
“Jeus” lo es, pero ¿quieren aceptar ahora a ‘Jeus de madre Crisje’ como el maestro de ellos?
Para eso he de hablar de la vida de ella, y los teósofos dicen que su maestro es Jeus y nadie más, ningún médico, ningún oriental, ¡lo es Jeus!
Aquí estamos, pero todos esos millones de teósofos no comprenden que los maestros —a los que pertenece también la teosofía— han construido un contacto diferente y mejor, y se irritan, maldicen a Jeus, más que nada querrían aniquilarlo, porque es Jeus quien desmenuza ahora su doctrina, quien en realidad destrona a Annie Besant, la decapita, pero olvidan que somos nosotros y que queremos ayudarlos; olvidan ahora que gracias a los maestros todas las sectas recibieron fundamentos y que ahora estos quieren echar los fundamentos divinos para la unión en la tierra, y que lo harán, pero ¡por medio de Jeus!
Ojalá Annie Besant se hubiera acercado a Jeus, o sea, más adelante... cuando ya habíamos llegado a ese punto, entonces Jeus habría podido decirle a través de sus maestros: “Cristo no volverá a la tierra gracias a un ser humano, es imposible.
¡No se dejará asesinar de nuevo!
Tus pensamientos son de una ingenuidad infantil, y por lo tanto equivocados, ¡ahora eres tú quien mancilla la imponente teosofía!
Te rompes a ti misma y tu imponente doctrina, estás equivocada, equivocada, equivocada, Annie Besant, ¡no lo sabes!
No tienes un contacto divino, pero ¡yo sí lo tengo!
Yo también nací en el campo, pero no me hace falta ninguna universidad para despertar para esta doctrina, eso lo hacen los maestros.
¿Por qué, le dije a nuestra gente, mandaron a Krishnamurti a una universidad?
Los maestros, ¿tienen que venir de allí?
Lo ves, eso es de una ingenuidad infantil y Annie Besant debía haberlo sabido, pero no poseía ese contacto, nunca lo conoció en la tierra.
Fueron conferencias imponentes y cósmicamente justificadas, porque los maestros más elevados querían que la teosofía despertara, que aceptaran a Jeus, ¿y ahora?
Esa es la unión metafísica en la tierra, es un poder desconocido, pero lo es, y fue destruido por los teósofos, maldijeron a Jeus, lo ignoraron, estaban furiosos.
Jeus pensó, ‘Santo cielo, si esa gente me diera la oportunidad que vivió Krishnamurti, la conectaría con Dios, podrían abrir sus templos y construiríamos la “Universidad de Cristo”, todos, juntos, pero ¡se sentarán a los pies de mis maestros!
Exactamente como yo puedo hacerlo y lo hago, pero ahora lo reciben todo: ¡la respuesta divina!’.
Sabemos con mucha certeza que Jeus no tendrá esto en sus manos, pero tenemos que darles esas pruebas a los teósofos para más adelante, y la humanidad lo vivirá y entonces tendrá que aceptarlo.
—No... —digo a mis discípulos...— no conocieron a su (vuestro) maestro ¡ni quieren conocerlo!
¡Es Jeus!
Y nuestra gente puede saberlo, entre mi público hay muchos teósofos y ellos lo saben: esto no lo han oído nunca todavía, esto es nuevo y divino, ¡es imponente!
No ridiculicé la teosofía, ni ninguna secta ni religión, pero echamos fundamentos nuevos y de cualquier manera ¡algún día todos los seres humanos de la Madre Tierra tendrán que aceptarlo!
Deben desaparecer los perifollos de una secta, nosotros miramos a través de las leyes, detrás de cada velo, ¡miramos hasta dentro del “OMNIGRADO” divino y consciente!
Lo demostraremos a los seres humanos, y eso, ¡la teosofía no sabe hacerlo!
Tampoco Annie Besant pudo hacerlo, ni Krishnamurti, nadie ha podido hacerlo aún, solo ahora llegan a la Tierra esa posibilidad y sabiduría... las trae Jeus de madre Crisje... ¡te las pone en las manos!
Pero ¡por medio de y para Cristo!
Más adelante, todas las sectas darán la razón a Jeus, para esta vida y para su vida espiritual.
Y entonces ¡podrás inclinar la cabeza!
Termina esta temporada imponente, damos a las personas sosiego para reflexionar, pero ¿tendrá Jeus también sosiego ahora?
No, el maestro Alcar quiere que vaya a Estados Unidos para visitar a sus hermanos.
Y también allí trabajaremos, echaremos fundamentos, ‘Los pueblos de la tierra’ irá con nosotros, tal vez Antoon y Hendrik hagan algo para Nuestro Señor y sea la difusión del trabajo y de la tarea de todos nosotros.
Adiós a todos, no estoy cansado, para nada, también allí me pondré a trabajar duro de inmediato.
¿Lo crees?
¡Ya lo oirás!
Y Jeus también oyó algo, ya entonces empezaban las habladurías, el chismorreo sobre su vida y sabiduría; ahora Jeus se escurrió con la caja, es decir, con su propio dinero, cómo es posible, pero eso todavía lo oye, lo oirá allá.
Así es la gente, la gente tonta, el instinto animal actúa de manera distinta todavía, pero estas son personas, piensa Jeus, y entonces no habrá más que aceptar eso también, pero ¡vaya que es triste!
Jeus pensó entonces... los “drudels” para todos, adelante con las habladurías, con los chismorreos, ¡yo continúo!
También tu vida aquí tocará a su fin, ¿y entonces?
¡Entonces estarás ante tu propia destrucción!
¡Para mí es incluso un honor!
Empiezo a comprender que mi vida significa algo, y aquella gente no podrá destruirla nunca, nunca jamás, ¡“Crisje” vive en mí!
¡Adiós Holanda! ¡Hasta luego!
¡Volveré!