Nuestras reencarnaciones

nos han convertido en quiénes somos

Nuestros sentimientos y nuestra personalidad se han convertido en quienes somos ahora a partir de las experiencias de muchas vidas.
Según los libros de Jozef Rulof.
Un platillo de porcelana en el que el maestro Zelanus pintó su tela vital por medio de Jozef Rulof.
Zelanus se ha colocado a sí mismo en el centro, como pintor con paleta, y a su alrededor ha pintado algunas de sus vidas anteriores en la tierra.

Introducción

En nuestra web ofrecemos en cuarenta artículos una introducción al conocimiento sobre la reencarnación en los libros de Jozef Rulof.
En este repaso las palabras que son referencias a estos artículos se muestran en azul; puede hacer clic en ellas para leerlos.

Sentimiento y alma

Si hablamos sobre vidas anteriores no tarda en aparecer la pregunta de quién o qué se reencarna.
No es nuestro cuerpo, porque este se limita a una sola vida.
En los libros de Jozef Rulof se señala nuestra vida infinita con el alma, que da más espacio y refina nuestros sentimientos mediante numerosas reencarnaciones.
En el artículo ‘Alma’ seguimos nuestros sentimientos reencarnados en nuestra evolución eterna.
Pero ¿por qué la mayoría de las personas no recuerda nada conscientemente de sus vidas anteriores?
En el artículo ‘Mundo de lo inconsciente’ se describe por qué nuestras vidas anteriores se fueron sumergiendo hacia nuestro subconsciente.
El artículo ‘Recuerdos de vidas anteriores’ trata sobre la “experiencia déjà vu” de algunas personas.
En el artículo ‘Predisposición y talento’ se explica dónde se ha ido construyendo el talento innato.
Esto es aún más pronunciado en los ‘niños prodigio’.
Personas con ‘fobias o miedos’ pueden padecer mucho, a su vez, sus vidas anteriores.

Pensar y verdad

Cuando pensamos desde nuestros sentimientos estos parten desde nuestro plexo solar junto al estómago.
Por medio de nuestro sistema nervioso convertimos nuestros sentimientos en pensamientos, que nuestro cerebro regula en su justa medida, para que podamos hablar y actuar con matices.
Cuando no conseguimos procesar nuestras experiencias nuestro sistema nervioso se ve sometido a una presión, que puede provocar estrés e insomnio.
Pensar con serenidad es algo que podemos aprender.
Entonces separamos pensamientos de otros de aquello que sabemos con seguridad por nuestras propias experiencias.
Así podemos llegar a tener a un autoconocimiento mucho mayor que el que nos pueden ofrecer la psicología y la ciencia de hoy en día, porque estas siguen centrándose sobre todo en la realidad material.
Para alcanzar la verdad universal sobre “todo lo que hay” hace falta, sin embargo, una experiencia de la realidad científica espiritual mediante una conexión de los sentimientos con todo lo que vive.

Nuestras personalidades

Nuestra similitud exterior con nuestros padres puede originarse en la conexión con uno de nuestros padres de una vida anterior.
Nuestro carácter, sin embargo, lo construimos nosotros mismos en nuestras vidas anteriores; nosotros mismos somos responsables del grado de los sentimientos de nuestra personalidad.
Si recurrimos a nuestra voluntad para meter en vereda nuestras personalidades parciales, podemos recurrir a todas las fuerzas de los sentimientos para crecer espiritualmente.

Nuestra evolución infinita

Podemos reencarnarnos en la tierra para enmendar actos erróneos de vidas anteriores.
Quizá nos preguntemos entonces igual que Alonso por qué nos encontramos justamente en estas circunstancias, porque como seres humanos aún no sentimos cómo nuestra alma nos impulsa así hacia un grado de sentimiento más elevado.
En los libros de Jozef Rulof también se sigue a muchas almas que renacen para una tarea, como Sócrates, Venry, sumo sacerdote renacido y Anthony van Dyck.
Cuando conocemos a una persona desconocida de algo es posible que reconozcamos en sentimiento a un ser querido de una vida anterior.
Pero al final no será hasta en nuestro más allá cuando podemos volver la mirada hacia todas nuestras vidas anteriores.
Cuando entonces sigamos teniendo arrepentimiento por lo que le hayamos hecho a otra vida podemos ayudar a esa alma desde el más allá o volver a reencarnarnos para rectificarlo.
En el templo del alma nos podrán mostrar dónde se encuentra esa alma en ese momento.
En este templo en el más allá también podemos entrar en comunicación con todo ser querido que hayamos conocido alguna vez.
Y todos esos amores se amplían entonces hasta un amor universal,
lo que nos permitirá continuar nuestra evolución infinita, íntimamente vinculados con nuestro ser querido eterno de vidas anteriores: nuestra alma gemela.