Predisposición y talento

¿De dónde nos vienen?

Un talento innato, un don o una predisposición por un arte o una ciencia lo hemos ido edificando por su intenso ejercicio durante nuestras vidas anteriores.
Según los libros de Jozef Rulof.
La práctica genera arte.
Pero cuando se manifiesta en una fase temprana de la vida un talento excepcional por el arte, ¿dónde lo ensayó ya ese ser humano?
¿Cuándo hizo los miles de cálculos que luego vemos como una predisposición innata por las matemáticas?
¿Cómo se puede explicar, por ejemplo, que dos niños con el mismo número de clases de piano del mismo profesor y cada uno con mil horas de práctica aun así alcancen un dominio del piano muy distinto?
Cuando un niño te acaricia el oído con una melodía sensible y con el otro niño no haces otra cosa que preguntarte cómo escapar lo antes posible de los gemidos de las cuerdas golpeadas es posible notar una clara diferencia en la habilidad.
Una diferencia que no reside en esas mil horas de ejercicios, sino que se ha construido en otra parte.
Si eso no se puede encontrar en esta vida, tiene que haber conformado antes de esta vida.
Entonces el niño musical habrá añadido las mil horas de ejercicios a los muchos miles de horas musicales en sus vidas anteriores, por lo que de ese ejercicio mayor nacerá un arte más hermoso.
Como alma no se nos regala nada.
Todo talento innato se ha edifico bregando duramente en vidas anteriores.
Cuanto más ejerzamos un arte, una ciencia o una profesión, más predisposición podremos tener en una siguiente vida para desarrollar nuestra aptitud.
Si nos dedicamos vida tras vida en la misma rama de deporte, alcanzaremos al final una gran altura.
¿Cuántas vidas musicales habrá necesitado su alma para poder nacer como Mozart?

Fuentes y textos para profundizar en el conocimiento