Sócrates

Investigación filosófica de cada pensamiento

El Sócrates que albergamos puede investigar todos los sentimientos y pensamientos, y constatar si nos aportan luz o tinieblas a nuestro espacio interior.
Según los libros de Jozef Rulof.

¿Qué es sentimiento?

Sócrates empezó a pensar para la humanidad en la Antigüedad griega.
En los templos del Antiguo Egipto ya se habían colocado cimientos para conseguir pensar de forma nítida, pero Sócrates, Platón y Aristóteles fueron los padres del pensamiento como filosofía.
Sócrates hizo pensar a su prójimo haciéndole preguntas.
“¿Qué es sentimiento?
¿Qué es la felicidad?”.
Algunas personas le contaron que estaban contentas.
“Sí”, dice Sócrates, “por ese puñado de monedas que te acaban de dar.
Pero no es eso a lo que me refiero, quiero decir el sentimiento que nos conecta con todas las leyes, por el que surgimos nosotros y, en definitiva, todo lo que vive”.
Y entonces el ser humano comenzó a pensar de modo filosófico.
“¿Por qué se dan besos?
¿Qué sienten cuando besan?
Y ¿qué empiezan a sentir cuando reciben una paliza?
Si dicen algo duro y demoledor, ¿qué ocurre entonces en su espacio?”.
Sócrates quería hacer consciente al ser humano de la diferencia entre los sentimientos que proporcionan armonía y los que oscurecen nuestro espacio interior.
‘Si pienso y quiero hacer el bien, ¿por qué sigo conservando el sentimiento que no quiere participar en mi divinidad?’.
Los artículos ‘Voluntad’ y ‘Personalidad’ tratan las cosas que Sócrates pregunta a la gente.
Eso lo convirtieron más tarde en filosofía universitaria, pero en el artículo ‘Autoconocimiento’ se afirma que son preguntas universales para cualquier ser humano que se quiera conocer.
Los artículos ‘Pensamientos de otros’, ‘Qué sabemos con seguridad’, ‘Aprender a pensar’ y ‘Verdad universal’ enfocan este pensamiento filosófico.

Cáliz de cicuta

Sócrates hizo preguntas profundas sobre la forma de pensar de la gente y eso a muchos de sus coetáneos ya les parecía excesivo.
Aportó un nivel más elevado de sentir y pensar, una forma de preguntarse a fondo si todo lo que se pensaba podía darse tan por sentado y cierto como se presumía.
Pero mucha gente no quería empezar con la concienciación, preferían atenerse a lo que conocían.
Por eso le tendieron a Sócrates la copa de cicuta, porque en sus ojos estaba contagiando al ser humano.
Desmantelaron este sentimiento y pensamiento más elevado con mano dura.
Levantaron una cortina de humo para disimular esta verdad, para no tener que empezar a sentir y pensar de manera nueva, a desprenderse de las seguridades aparentes.
Lo que les preguntaba Sócrates no les venía bien, aunque algunos sintieran que era verdad.
Pero prefirieron la seguridad imperante en la sociedad antes que la concienciación espiritual.